¡No me confieso más!

Estimado Dr. Amor:

Primero quiero felicitar a Usted y su equipo por la posibilidad que tenemos de poder enviar nuestras consultas a la página de detodounpocotv. y también por la profesionalidad demostrada en sus respuestas. Y básicamente por este último motivo es que me animé a enviarle esta carta. Tengo 17 años y vivo en un barrio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Desde chiquita, mis padres me inculcaron la religión católica y realice todo aquello que este culto me indicaba. Me bautizaron, tomé la primera comunión, me confirmé y voy todos los domingos a misa. Lógicamente para poder comulgar, antes debo confesarme, ritual que cumplí a rajatabla durante toda mi vida de católica. En nuestro barrio hay una iglesia donde los curas que estuvieron a cargo, siempre fueron personas mayores, y lamentablemente con ideas y modos de personas de otra generación. Pero hace tres meses vino un nuevo cura a nuestra iglesia. El padre Pablo llegó con su juventud, rebosante de alegría, de ganas de hacer cosas, contagiando a toda nuestra comunidad. Cuando digo juventud, estamos hablando de una persona de 29 años, contrastando con los anteriores párrocos que el más joven tenía como 60. Con su llegada, todos comenzamos a participar más. Fuimos a trabajar a una escuelita rural, organizamos kermeses, y todo tipo de reuniones donde buscamos la posibilidad de juntar cosas o dinero para repartir entre los que menos tienen. Y de a poco comencé a conocerlo más. Pero lamentablemente, también con él debo confesarme. Es muy buen mozo y usa un perfume extremadamente masculino. Asi que comencé a confesarme todas las semanas, a pesar que en la mayoría de los casos, no debía hacerlo ya que mi vida es ejemplarmente católica. Pero me están ocurriendo cosas que veo no puedo manejar. Ya que necesito pasar todos los días por la iglesia para charlar un rato con él, o al menos verlo desde lejos cuando entra o sale de la iglesia.Me encanta su tono de voz, su mirar y esa forma que tiene de pensar y entender las cosas. Doctor, creo que me enamoré. Pero bien entiendo que esto no puede ser.El es un cura y no puede enamorarse terrenalmente de una mujer. Quisiera amarlo con todo mi cuerpo -sin saber bien como se siente esto- ya que todavía soy virgen y creí no conocer al hombre apropiado para esto. Al menos, hasta hace tres meses, donde conocí a Pablo.
Doctor, no se que hacer, estoy verdaderamente desesperada.

Mariana. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina


Respuesta del DR AMOR:

Dulce Mariana:

Gracias por haber escrito. Debemos contarte que el tema que planteas es muy complicado para ser respondido por nosotros, porque en esta columna no contestamos situaciones de índole religiosa. Pero igual te daremos una opinión, porque vemos que al ser tan joven y sin tener experiencia en el amor desde el aspecto sexual -tal como nos cuentas-, quizás estés magnificando la situación. Porque es lógico que podés enamorarte en cualquier lado y de cualquier persona. Por suerte, eso no lo manejamos ninguno de nosotros. Pero si es muy complicado el hecho de que hayas dejado avanzar este sentimiento hacia la otra persona, sabiendo que el otro es alguien «prohibido». Y quizás eso es lo que más te atrae de él. Que no podrá amarte nunca -al menos como vos querés o imaginás-. También debemos considerar que es muy difícil intentar manejar nuestros sentimientos, porque entraríamos en un estado de represión sentimental complicado. Pero como no se deben hacer ciertas cosas, porque vivimos en una sociedad organizada, tampoco debemos hacer otras, cuando compartimos y estamos de acuerdo con los preceptos que impone una comunidad religiosa. Sea cual fuera esta. Esto no significa que reniegues de tu religión o quieras abandonarla, todo lo contrario. A lo mejor, deberías pensar más en los mencionados preceptos y dialogar sobre esto con gente que pueda ayudarte. Los más apropiados para esta tarea, entendemos que pueden ser tus padres. Ellos sabrán comprender lo que te ocurre y te darán algún camino de solución a tu conflicto emocional. Una vez que hayas hablado con ellos, quizás sería apropiado que dialogues con el Padre Pablo, explicándole lo que te ocurre y tratando en un futuro de evitar mayores acercamientos con él. Para así encontrar alguna forma de «sanar» las heridas de todo esto que te está mortificando. Con seguridad, tomes la decisión que tomes, te traerá al comienzo dolor y angustia. Pero debes entender -y solo el paso del tiempo te ayudará a hacerlo- que lo que te está ocurriendo hoy, rápidamente pasará a ser una anécdota de tu vida, recordándola con cariño y emoción.
Mariana, la vida recién comienza para vos. Disfrutá de la mejor manera aquellas situaciones y momentos que se presenten, recordando que son únicos. Ya llegará a tú vida quién te mueva la estantería y con quién puedas compartir muchas cosas de tu vida, sin culpas ni miramientos.
Considerando siempre, el dicho popular que dice: «Que Dios aprieta, pero no ahorca».
Felices Pascuas.

Dr. Amor