¿Qué médico español es considerado el primer médico especialista en el tratamiento de la obesidad?

Se llamaba Hasday, vivió en el siglo X, y fue médico del califa Abderramán III.

Sancho I de León (935-966), apodado «el Gordo», fue un rey singular en la historia de León. Nacido del segundo matrimonio de Ramiro II, Sancho no era el heredero natural al trono, posición que ocupaba su hermanastro Ordoño III.
En 955, tras la muerte de Ordoño, Sancho ascendió al trono. Su primer acto como rey fue romper la dependencia del reino con el poderoso conde de Castilla, Fernán González.

Pero éste alegó que Sancho no era un verdadero rey, su obesidad le impedía no solo cabalgar, sino también incorporarse de la cama sin ayuda. Además, y esto era algo importante en aquella época, la obesidad no garantizaba la descendencia, porque no podía demostrar que había consumado el matrimonio.
Por culpa de la obesidad perdió el trono
Dos años después las tropas del conde depusieron a Sancho I y nombraron rey a Ordoño IV, yerno del conde. Sancho se trasladó a Pamplona, en donde su abuela Toda ejercía de reina regente.
La reina buscó la ayuda de Hasday Ibn Saprut, considerado el mejor médico europeo de la época, y que se encontraba al servicio de Abderramán III, para acabar con la obesidad de su nieto. Para ello envió mensajeros hasta la capital de Al-Ándalus pidiendo ayuda.
El califa envió a Hasday, al que apodaban el Jienense, para que se entrevistase con Sancho. La obesidad del monarca cristiano debió quedarse perplejo, aquello era algo fuera de lo común, muy probablemente no había visto otro ser humano igual. Pero allí, alejado de sus remedios y de sus pócimas, nada podía hacer, era necesario que Sancho viajase a Córdoba para someterse a un tratamiento adelgazante; en caso contrario se veía incapaz de devolver a Sancho «la primitiva astucia de su ligereza».
De esta forma, Toda y Sancho se trasladaron hasta Córdoba, en donde Abderramán les ofreció una recepción en el palacio de Medina Azahara.
El primer especialista en obesidad
Hasday era un destacado médico que dominaba el árabe, latín, hebreo y romance, y que había traducido al árabe el famoso libro de botánica de Dioscórides. Como médico se le atribuye el descubrimiento un remedio universal o panacea -llamado “Al-Faruk”-, una especie de antídoto contra todo tipo de venenos.
Hasday sometió a Sancho a una cura de adelgazamiento sin precedentes, la primera de la que se tiene noticia en la Historia. Según las crónicas le encerró y encadenó en una habitación, impidiéndole probar bocado en cuarenta días, tan solo le daba a beber infusiones para que no se deshidratara.
Tan solo le sacaban de su cautiverio para obligarle a realizar largos paseos, en los que era tirado con cuerdas por esclavos, mientras Sancho caminaba sujeto a un andador. Cuando el ejercicio terminaba le obligaban a tomar interminables baños de vapor, los cuales eran si cabe un sufrimiento mayor para el leonés.
A pesar de todo este ejercicio físico no era nada en comparación con los hábitos dietéticos que le obligaban a seguir. Para evitar que pudiera ingerir alimentos Hasday mandó que le cosieran la boca y que dejasen tan solo un pequeño hueco para que pudiera absorber con la ayuda de una paja unas infusiones (hierbas del hebreo) que lo mantenían en una constante diarrea.
Al parecer, durante el tiempo que estuvo en Córdoba lo alimentaron exclusivamente a base de líquidos, con siete infusiones diarias en las que se combinaban agua salada, agua de azahar, agua hervida con verduras y frutas.

Durante el tiempo que estuvo en Córdoba lo alimentaron exclusivamente a base de líquidos, con siete infusiones diarias. Foto: Istock
Es muy probable que las infusiones contuviesen, también, la teriaca, un polifármaco que contenía un número variable de ingredientes, en ocasiones más de setenta, entre los cuales se encontraba el opio.
Es fácil imaginar que el leonés debió estar al borde de la muerte con este tipo de dieta, pero de una forma inexplicable consiguió sobrevivir al riguroso régimen higiénico-dietético al que le sometió el físico musulmán.
Todo un éxito terapéutico
Con el paso de los días comenzó a perder volumen, su cuerpo fue adquiriendo la propia flacidez de los adelgazamientos express, los colgajos de carne acampaban a sus anchas por todos los rincones de su cuerpo. Para evitar este desastre estético Hasday ordenó que le sometiesen a prolongados masajes corporales, cuya finalidad era que la piel recobrase su firmeza.

HISTORIA
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Como el tratamiento no tenía fecha de finalización Toda se vio obligada a regresar a Navarra, puesto que era la reina regente tras la muerte de su marido, dejando a su nieto en manos de los médicos árabes.
El resultado de la dieta y el ejercicio físico no se hizo esperar, después de someterse a esta estricta y nociva dieta consiguió rebajar su peso a 120 Kg y caminar durante marchas de más de 5 Km sin necesidad de tener que ser tirado por cuerdas ni usar andador. Además, consiguió montar a caballo, alzar su espada y, quizás lo que más le animó a nivel personal, yacer con una mujer. Ahora sí estaba en condiciones de recuperar el trono leonés, de hecho, lo acabó consiguiendo.
Referencias:
• J. Cuevas Aller. Manual práctico de la historia de los Reyes de León. 2.ª ed., Instituto Cepedano de Cultura, (2005)
• K.D. Hopkins, E.D. Lehmann. Succesful medical treatment of obesity in 10th century Spain. Lancet, 346 (1995), pp. 452
• A. Baltasar. More than 1,000 years ago. Sancho the Fat lost his Kingdom…. Obes Surg, 14 (2004), pp. 1138

Fuente: https://www.muyinteresante.com/historia/64275.html