Mitos y verdades sobre la trombosis

Es una afección originada por coágulos que obstruyen la circulación sanguínea, y por ende, pueden ser causales de infartos y ACV. Expertos despejan sus sudas y dan claves sobre cómo prevenirla.

Muchos mitos rodean a la trombosis, una afección originada por coágulos que obstruyen la circulación sanguínea y que pueden ser causales de discapacidad e incluso de muerte, ya que esta patología se asocia a otras como el ACV y el infarto. El Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (Grupo CAHT) despejaron algunas dudas sobre esta afección, y cómo prevenirla.
¿A mayor edad, mayor riesgo de sufrirla? ¿Cuánto inciden las arritmias cardíacas en los ACVs asociados a trombos? ¿Existe más el riesgo de trombosis en quienes viajan en avión? ¿Las personas sometidas a internaciones prolongadas son más vulnerables? ¿La obesidad, el consumo de tabaco y de alcohol y el uso de tratamientos hormonales aumentan las chances de padecer trombosis arterial o venosa? ¿Cómo se relaciona con los ACV? Son muchos los interrogantes que rondan esta dolencia, pero antes de dar respuesta, es necesario repasar de qué se habla cuando se habla de trombosis.
La patología consiste en la formación de un coágulo en una vena (tromboembolismo venoso o TEV) o arteria que obstruye la circulación de la sangre. Si el coágulo se forma en las venas de los miembros inferiores causa una trombosis venosa profunda (TVP); si migra por el torrente sanguíneo y se aloja en el pulmón, puede causar una embolia pulmonar; si lo hace en las arterias del cerebro, un ataque cerebrovascular (ACV); y en el corazón, un infarto agudo de miocardio (IAM).
Hoy se sabe que la trombosis venosa puede afectar a personas de todas las edades, sexo, clase social o etnias. Las cifras mundiales arrojan que cada año se registran unos 10 millones de casos, que dan como resultado entre 100 mil y 300 mil muertes solamente en los Estados Unidos y 544 mil en Europa.
“Para que ocurra una trombosis deben darse una serie de circunstancias o factores de riesgo que provoquen la formación del coágulo. No todos los factores tienen igual poder para generarla, por eso se habla de factores de riesgo fuertes, moderados y débiles. La trombosis no se produce por la presencia de un único factor, deben coincidir más de uno para que ocurra”, aclaró la doctora Patricia Casais, médica hematóloga del Centro de Hematología Pavlovsky y ex presidente del Grupo CAHT.
En cuanto a las trombosis arteriales, la doctora Andrea Rossi, médica hematóloga, Presidente del Grupo CAHT y Jefa de Hematología de la Fundación Favaloro, explicó que “el ACV puede ser consecuencia de una trombosis en una arteria cerebral generalmente relacionada a factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes o hipercolesterolemia, o puede deberse a una embolia, es decir a un trombo que viaja por la sangre, proveniente por ejemplo del corazón”.
La fibrilación auricular (FA), una alteración muy frecuente del ritmo cardíaco, es responsable de tres millones de ACV embólicos. Los pacientes con FA tienen cinco veces más posibilidades de tener un ACV que las personas que no tienen FA; además el ACV secundario a FA se asocia con una mortalidad del 25% a los 30 días.
“Se calcula que 2/3 de esos ACV pueden ser prevenidos con un tratamiento antitrombótico adecuado. La detección precoz de esta arritmia y el tratamiento anticoagulante adecuado permiten prevenir un gran número de eventos”, continuó Rossi.
La doctora María Ester Aris Cancela, médica hematóloga, Jefa de Hematología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, expuso sobre las situaciones que aumentan el riesgo de padecer un tromboembolismo venoso. Entre ellas, las internaciones y las cirugías son las más frecuentes y las potencialmente prevenibles.
“Aunque se ha difundido la creencia de que viajar en avión es un factor de riesgo importante de trombosis, la evidencia muestra que la frecuencia de embolia pulmonar luego de un viaje mayor de 12 horas es de 5 por millón, y el riesgo de muerte por embolia pulmonar inmediatamente después del viaje es menor a 0.6 por millón de pasajeros que vuelan más de tres horas”, explicó Aris Cancela.
Considerando que millones de personas viajan en avión diariamente es importante esclarecer este tema para evitar miedos infundados, propiciar la prevención y prevenir el uso inadecuado de drogas anticoagulantes.
La trombosis en cifras
La evidencia científica sostiene que la trombosis es una patología común subyacente asociada con la enfermedad cardíaca isquémica, el ACV isquémico y la trombosis venosa profunda.
El estudio GBD de 2010 (Impacto Mundial de Enfermedades, Injurias y Factores de Riesgo) indicó que la enfermedad cardiaca isquémica y el ACV son, en conjunto, responsables de 1 de cada 4 muertes en el mundo.
Se sabe además que la trombosis venosa profunda asociada con internaciones es la principal causa de discapacidad en países de bajos o medianos recursos y la segunda causa de internación más frecuente en países con recursos altos, por encima de la neumonía y de las infecciones producidas por el uso de catéteres y por eventos adversos farmacológicos.
A nivel local, los datos de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud, perteneciente al Ministerio de Salud de la Nación, señalan que cerca del 40% de las defunciones en Argentina en el año 2014 fueron ocasionadas por dos grupos de causas: enfermedades del corazón y tumores malignos, con 63.130 y 60.791 respectivamente. En tanto, la mortalidad por enfermedades del corazón fue de 148,0 por cien mil habitantes, tres veces la mortalidad por neumonía e influenza (57,6 por cien mil) y por enfermedades cerebrovasculares (46,5 por mil).
Medidas de Prevención
Entre las medidas de prevención en los pacientes internados y considerados “de riesgo”, se encuentran la administración de medicación que evite la formación de coágulos (anticoagulantes), el uso de dispositivos mecánicos (medias de compresión, dispositivos de compresión neumática intermitente en las extremidades inferiores) y que el paciente se mueva, camine o mueva las piernas a menudo.
Una vez producida la trombosis venosa, el tratamiento consiste en la administración de fármacos anticoagulantes y el uso de dispositivos mecánicos.
La prevención del ACV en pacientes con FA consiste en el tratamiento anticoagulante oral. Las medidas de prevención del ACV no embólico son fundamentalmente el desarrollo de hábitos saludables, y el control de los llamados “factores de riesgo cardiovascular”, es decir, controlar la hipertensión arterial, el colesterol, diabetes, entre otros.
Por Redacción Docsalud
Fuente: https://docsalud.com/portada/mitos-y-verdades-sobre-la-trombosis/7736