Por qué el índice no perfora los 500 puntos. Los puntos débiles del programa económico. Operadores confían en el «entertainment» del ministro para sacar un conejo de la galera y volver a los mercados.
Así como el dólar, el riesgo país también tiene un “umbral psicológico” y se resiste a perforar el piso de los 500 puntos básicos. Si bien en el Palacio de Hacienda se entusiasman con que la aprobación de la reforma laboral funcione como un driver —una señal de éxito político—, la calculadora de los bonistas devuelve un resultado más frío. Para el mercado financiero, los resultados legislativos no compensan la falta de dólares en la caja: sin acumulación de reservas genuinas, el «seguro de cambio» para salir del cepo sigue siendo una promesa sin fondos.
El mercado no duda de la voluntad de pago de la administración de Javier Milei, ratificada por el superávit fiscal, pero sí de su capacidad de repago a largo plazo sin volver a los mercados voluntarios de deuda. Para rollear vencimientos a tasas lógicas, Argentina necesita un spread soberano debajo de los 400 o 500 puntos. Pero, para llegar a ese nivel, primero necesita mostrar que tiene los dólares para no depender de ese financiamiento.
El factor gobernabilidad y el umbral simbólico
Para el equipo económico, la reforma es un empujón. Maximiliano Ramírez, economista y ex subsecretario de Programación Macroeconómica, graficó la lectura local: «El mercado sí está mirando la reforma laboral, pero no por la reforma en sí misma sino por lo que representa. En este momento el riesgo país está muy atado a la percepción de gobernabilidad. Si el Gobierno logra avanzar con una reforma estructural de este tipo, muestra capacidad política para sostener el rumbo. Y eso para los inversores vale mucho».
Ramírez advirtió que el nivel de los 500 puntos «es bastante simbólico», pero opera como un umbral crítico. «Por debajo de ese nivel empieza a cambiar la conversación: algunos fondos que todavía están cautelosos empiezan a mirar más de cerca, y el costo de financiamiento potencial mejora», explicó.
La mirada desde Manhattan
En la Gran Manzana miran los números duros. Según estimaciones de la consultora Eco Go, las reservas netas del Banco Central se encuentran en terreno negativo por unos USD 4.371 millones. Este dato es el ancla que impide el despegue de los bonos.
En las oficinas de los fondos de inversión, la ecuación es estrictamente de caja. Una fuente con oficina en Wall Street planteó: «No sé si hay una razón puntual, pero convengamos que la situación de reservas es todavía muy precaria y no queda claro de dónde pueden salir fondos para pagar los vencimientos futuros. La situación económica parece ordenada, pero sobre una estructura que todavía genera ruido«.
Para estos actores, las victorias políticas «ayudan, pero no son suficientes». La duda existencial del mercado es si el Gobierno tiene espalda para levantar el cepo sin un salto discreto del tipo de cambio.
A esto se suma el frente externo. La tasa libre de riesgo —el rendimiento del Bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años (US10Y)— juega en contra. Con una economía norteamericana pujante y datos de empleo de enero que sorprendieron al alza, la Reserva Federal (Fed) tiene menos incentivos para bajar tasas en el corto plazo. Si la tasa base sube, golpea a todos los emergentes por igual.
«Entertainment»
Pese a los fundamentales macroeconómicos tensos, en la City porteña y en ciertos sectores de Nueva York sobrevive una fe casi mística en la muñeca financiera del ministro. Un operador que conoce los pasillos de Manhattan apeló a una metáfora para describir el optimismo de un sector: «El mago sacará un conejo de la galera».
La frase no es casual. Remite a la fama que Luis «Toto» Caputo supo construir cuando era el número uno del Deutsche Bank. Quienes operaban con él recuerdan que, ante la pregunta de cómo conseguía cerrar operaciones que parecían imposibles, él respondía con una sola palabra: «Entertainment». El Caputo de Wall Street convencía a sus interlocutores con una mezcla de audacia financiera y relaciones públicas, gestionando desde entradas para los Knicks hasta tickets para Broadway. Hoy, el mercado espera que ese mismo skill aparezca para conseguir los dólares que faltan.
La credibilidad y el «ruido innecesario»
Pero la magia tiene un límite: la credibilidad institucional. La reciente polémica con el INDEC y las dudas sobre la medición del IPC generaron lo que la fuente de Manhattan calificó como «ruido innecesario«. «No necesariamente cambia la tendencia, pero no ayuda», sentenció.
Un trader local coincidió en el diagnóstico: «Claramente la salida de la reforma laboral está en gateras, pero la pérdida de credibilidad por lo del INDEC juega en contra». Aun así, su pronóstico es alcista: «Esperá que lleguen algunos big players a comprar empresas o invertir… creo que el riesgo baja antes de fin de año«.
El corto plazo: carry trade y pax cambiaria
Mientras se espera que el riesgo país perfore el piso, en el microcentro el Banco Central compró hoy USD 214 millones, aprovechando la liquidación de los exportadores y la demanda de pesos.
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, analizó esta coyuntura donde el dólar mayorista se mantiene calmo en torno a los $1.400: «El exceso de oferta se encuentra actualmente al mando de la plaza. No sólo las liquidaciones de cosecha fina y de Obligaciones Negociables (ONs) promueven dicho escenario, sino también el mayor apetito por colocaciones en moneda local».
Fuente Perfil

