- Es el primer dato que sale tras la crisis de la semana pasada.
- La cifra fue mayor a lo que se esperaba y marcó el quinto mes por encima de 2%.
- El IPC se aceleró en siete de los últimos ocho meses.
El Indec informó este martes que la inflación de enero fue 2,9%, una aceleración de una décima respecto de diciembre, cuando dio 2,8%, y el número más alto desde marzo, que registró 3,7%. Así, el IPC acumula un incremento interanual de 32,4%.
En tanto, la inflación núcleo, que excluye a precios regulados y estacionales, fue más baja: 2,6%, una desaceleración de cuatro décimas frente a la de diciembre. Por su parte, los estacionales subieron 5,7% y los regulados, 2,4%.
De esa manera, el índice sigue lejos de perforar el 2%, que no se logra desde hace cinco meses, cuando agosto dio 1,9%, nivel que el Gobierno considera clave para consolidar la desinflación, proceso que se detuvo a partir de junio: el IPC avanzó en siete de los últimos ocho meses.
Es el primer dato que marca el rumbo del inicio de 2026 y el primero tras la polémica salida de Marco Lavagna del instituto el lunes de la semana pasada por las diferencias con Javier Milei y Luis Caputo sobre la metodología de la medición oficial.
Tras la decisión del Gobierno de postergar la actualización de la fórmula que incorporaba ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, con más preponderancia a los servicios, finalmente el índice se publicó con el cálculo vigente, que se mantiene por tiempo indeterminado.
Lavagna venía trabajando en el tema desde el gobierno de Alberto Fernández, desde 2022, y según explicó el exnúmero dos de Caputo, Joaquín Cottani, la nueva metodología estaba lista desde mediados de 2024. Para Caputo, el cambio debe hacerse una vez consolidado la desinflación. Economistas estiman que, por el tiempo que demorará el diseño de la nueva Encuesta de Hogares, la implementación del flamante IPC se dilataría hasta 2030.
Ni el INDEC ni el Gobierno se refirieron al tema luego de difundido el dato. El informe del organismo no incluyó ninguna aclaración al respecto, aunque en agosto había anunciado que en enero se empezaría a aplicar la nueva metodología.
En una publicación en X, que reposteó Milei, Caputo repasó los principales puntos del informe y señaló que “esta dinámica de precios se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operara una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones de octubre equivalente a más de 50% del M2”.
“El programa económico tiene como pilares fundamentales el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del Banco Central. Esto permitirá que la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas”, consideró.
Así, la cifra de enero se ubicó por encima de las proyecciones que anticiparon el Gobierno y las consultoras privadas. En la mañana del lunes antes de la salida de Lavagna, Caputo adelantó que estaría en torno a 2,5%. Hasta entonces, estaba confirmada la nueva fórmula.
Por su parte, las consultoras anticiparon que rondaría entre 2,4% y 2,7%, mientras que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora todos los meses el Banco Central, arrojó 2,4%.
¿Cómo habría dado con la nueva fórmula? Tras la renuncia de Lavagna, y anunciada la continuidad del actual método, Caputo descartó un impacto alcista de la nueva metodología. Por lo contrario, aclaró que habría reflejado una diferencia de 0,1 puntos, con una inflación más baja como resultado. Las consultoras coincidieron.
En cuanto a las categorías, enero volvió a mostrar un comportamiento dispar. Como en la Ciudad, donde el IPC dio 3,1%, a nivel nacional impactó el aumento de alimentos y bebidas (4,7%) por el salto de verduras y carne. Además, influyeron variables estacionales como restaurantes y hoteles (4,1%) por las vacaciones de verano. También incidió el alza de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3%).
A su vez, por debajo del nivel general de 2,9% quedaron bienes y servicios varios (2,7%), salud (2,3%), transporte, equipamiento y mantenimiento del hogar (1,8%), bebidas alcohólicas y tabaco (1,5%), recreación y cultura (1%) y educación (0,6%). En tanto, hubo una deflación en prendas de vestir y calzado (0,5%).
Enero volvió a mostrar disparidad en el comportamiento de rubros. Foto: Guillermo Rodriguez
“La suba de alimentos, con una ponderación más baja en la nueva canasta del índice que no se publicó, tiró para arriba el valor, que no fue compensado por el aumento de servicios. En materia de precios relativos, los que más subieron entre noviembre de 2023 y enero de 2026 fueron alquileres y servicios públicos, con 56,4%”, consideró Nadin Argañaraz, de Iaraf.
“Volvieron a ser protagonistas alimentos y bebidas, empujados por las verduras. También subieron mucho restaurantes y hoteles, y estacionales. La ‘buena’ noticia es que la inflación núcleo bajó por primera vez desde septiembre y se ubicó por debajo del nivel general. El IPC-CABA dio más alto porque el ajuste de tarifas pega principalmente en el AMBA. El proceso de desinflación podría ser más lento de lo esperado”, destacó Iván Cachanosky, de Fundación Libertad y Progreso.
“Nos equivocamos. Subestimamos los estacionales, como verduras, y la carne jugó en contra. Preocupa el 2,9% porque no tiene tarifas adentro, postergadas a febrero. El nuevo régimen cambiario no logra estabilizar todavía”, afirmó Ricardo Delgado, de Analytica, y proyectó que este mes dará 2,8% o 2,9%.
Hacia adelante, según el último REM del Central, el primer trimestre se ubicará por encima de 2%: febrero dará 2,1% y marzo 2,2%. Recién espera que baje a 1,9% en abril, con una tendencia descendente posterior: 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio.
Fuente Clarin

