Un análisis realizado por los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos reveló la presencia de una toxina encontrada en la rana dardo venenoso, una especie nativa de América del Sur.
El líder de la oposición rusa Alexéi A. Navalny, que murió en prisión hace dos años, probablemente fue envenenado por una toxina encontrada en una rana sudamericana, dijeron el sábado en un comunicado conjunto los Ministerios de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos.
Las muestras tomadas del cuerpo de Navalny mostraron la presencia de una sustancia tóxica, epibatidina, según el comunicado .
La epibatidina es una toxina presente en las ranas dardo venenosas de Sudamérica. No se encuentra de forma natural en Rusia, según el comunicado.
Los hallazgos contradicen directamente la versión oficial de las autoridades rusas, que afirmaron que murió por causas naturales.
Yulia Navalnaya, activista de derechos humanos y esposa del líder opositor ruso Alexei Navalny, ofrece una declaración a la prensa sobre la muerte y las circunstancias del fallecimiento de su marido, al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada en Múnich (Alemania) el sábado 14 de febrero de 2026. (Kay Nietfeld/dpa vía AP)
Navalny era el principal opositor político del gobierno ruso cuando falleció en una prisión de máxima seguridad en el Ártico ruso en 2024.
Yulia Navalnaya, esposa de Navalny, hablando con los periodistas en la Conferencia de Seguridad de Munich, describió el informe como una validación de la afirmación de larga data del equipo de Navalny de que Putin era personalmente responsable de la muerte de Navalny.
“Quiero repetirlo: Vladimir Putin mató a mi esposo, Alexéi Navalny, con un arma química”, dijo.
“Claro que no es novedad que Vladimir Putin sea un asesino, pero ahora tenemos otra prueba fehaciente”.
Investigación
Funcionarios europeos dijeron tener un alto grado de confianza en la evaluación de que Navalny murió por envenenamiento con epibatidina. Cuando se le preguntó por qué los resultados habían tardado tanto, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, dijo que había sido “un proceso complicado”.
Wadephul afirmó que “nadie salvo los secuaces de Putin podrá decir en detalle qué ocurrió el 16 de febrero de 2024 en la colonia penal rusa. Pero está claro que las autoridades rusas tenían la posibilidad, el motivo y los medios para administrar el veneno a Navalny”.
En 2020, Navalny fue envenenado con un agente nervioso en un ataque que atribuyó al Kremlin, que siempre negó su implicación. Su familia y sus aliados lucharon para que fuera trasladado en avión a Alemania para recibir tratamiento y recuperarse. Cinco meses después regresó a Rusia, donde fue arrestado de inmediato y encarcelado durante los últimos tres años de su vida.
El Reino Unido ha acusado a Rusia de incumplir reiteradamente las prohibiciones internacionales sobre armas químicas y biológicas. Ha acusado al Kremlin de perpetrar en 2018 un atentado en la ciudad inglesa de Salisbury contra un exoficial de inteligencia ruso, Sergei Skripal, con el agente nervioso Novichok. Skripal y su hija enfermaron gravemente, y una mujer británica, Dawn Sturgess, murió después de encontrar una botella desechada con rastros del agente nervioso.
Una investigación británica concluyó que el ataque “debió ser autorizado al más alto nivel, por el presidente Putin”.
Lynsey Chutel es una reportera del Times radicada en Londres que cubre noticias de última hora en África, Medio Oriente y Europa.
Anton Troianovski escribe sobre política exterior y seguridad nacional estadounidense para The Times desde Washington. Anteriormente fue corresponsal extranjero con sede en Moscú y Berlín.
Fuente Clarin

