Bajo máxima presión de Estados Unidos, el régimen cubano acude a medidas extremas para resistir

Bajo máxima presión de Estados Unidos, el régimen cubano acude a medidas extremas para resistir

El gobierno de Díaz-Canel instauró medidas de emergencia para tratar de sostener el sistema comunista en medio de una de sus peores crisis, a la par de la habitual receta de represión y control social

BOGOTÁ.– Del purgatorio de casi siempre al infierno de antes. El paquetazo de medidas de emergencia que lanzó el régimen castrista en Cuba para combatir la feroz crisis energética, acrecentada por el embargo petrolero de Washington, supone el retorno de la isla a la tragedia sufrida tras la caída del bloque soviético, que provocó el pavoroso “Periodo Especial” de los 90 hasta la llegada “salvadora” de Hugo Chávez.

Los cubanos estaban convencidos de que las estampas surgidas durante esa época jamás volverían. Las miles de anécdotas de aquellos tiempos, cuando casi todo valía para “resolver”, han marcado a varias generaciones de cubanos como si fuera un infierno al que no era posible regresar.

En la isla, los ciudadanos acuden a una supervivencia ante la escasez extrema inmortalizada por los “camellos” (colectivos alargados con sus dos jorobas) para ahorrar combustible, las colas eternas para comprar lo mínimo, el café con chícharos (arvejas), los “bistecs” de piel de pomelo o berenjena y las pizzas sin sabor que se adornaban con un falso queso fundido que realmente era látex de condones. El horror llama de nuevo a las puertas de los cubanos, convertido hoy en el «Periodo Especial 2.0″, como lo denominan en las redes sociales.

El incendio de la refinería de La Habana, el viernes: símbolo de la crisis energética y de una infraestructura decadente

“El régimen ha sobrevivido casi enteramente con ayudas, primero de la URSS y después de Chávez. Por primera vez no tiene ayuda de nadie (pese al empeño de la mexicana Claudia Sheinbaum). Y el modelo ha quedado al descubierto”, disparó desde Múnich Marco Rubio, secretario de Estado de origen cubano, al que el propio Donald Trump ha calificado como el mejor presidente posible para una nueva Cuba.

Durante un cuarto de siglo, el chavismo mantuvo a flote al fracasado sistema económico cubano. Ya el año pasado se sumaron los aportes desde México, cuyo gobierno se ha declarado aliado de la revolución cubana, pero las amenazas de Washington también han conseguido frenar la entrega del crudo a la isla.

Las cuentas ya no cuadran: Cuba necesita algo menos de 150.000 barriles de petróleo por día para mantener su oxidado sistema eléctrico y para su economía, de los que sólo produce 40.000 por cuenta propia. El chavismo rellenaba ese agujero con más de 100.000 barriles día, lo que incluso aprovechaba el gobierno de La Habana para revenderlo en mar abierto y así conseguir divisas, tan necesarias para una economía famélica dependiente de las remesas, el trabajo como esclavos modernos de los médicos cubanos en sus misiones internacionales y el turismo.

Los autos brillan por su ausencia en las calles de La Habana por falta de combustible
Los autos brillan por su ausencia en las calles de La Habana por falta de combustibleRamon Espinosa – AP

La crisis venezolana redujo año a año los aportes semigratuitos, hasta que la caída de Maduro y los acuerdos entre Washington y el chavismo reciclado encabezado por Delcy Rodríguez los suprimieron. La solidaridad ideológica de México compensó en parte durante unos meses el tremendo agujero con 12.000 barriles al día, ahora también en entredicho por el bloqueo estadounidense. Moscú también ayudó durante una temporada, pero ahora quiere evitar problemas con Trump, que amenazó a cualquier país que intente vender petróleo a la isla con imponer aranceles sobre sus productos, en su nueva apuesta por una estrategia de máxima presión.

El paquetazo del régimen

¿Cuál es entonces el plan castrista para combatir el jaque petrolero planteado por Washington? Un nuevo “paquetazo” socioeconómico que castiga una vez más al ciudadano de a pie con tal de salvar a un régimen tan envejecido como sus generales nonagenarios de Sierra Maestra. La nafta solo se comprará en dólares (la moneda nacional es el peso cubano) a través de una plataforma con límites individuales y el diésel ni siquiera se conseguirá con moneda estadounidense.

De inmediato, las calles de La Habana quedaron semivacías. El transporte público también desapareció, como en los peores tiempos reflejados en la sátira social de Lista de espera, aquella película sobre una terminal de colectivos que nunca llegaban para desesperación de la gente, que acabó convirtiendo aquella estación en un pequeño pueblo donde se quedaron a vivir. La fantasía de Juan Carlos Tabío, que con tanto sarcasmo resumió el “Periodo Especial” de Fidel Castro, vuelve a parecerse a la realidad.

Escena de "Lista de espera", la película icónica del Periodo Especial
Escena de «Lista de espera», la película icónica del Periodo Especial

El calendario escolar también se recortará como en tiempos de pandemia y una parte de las actividades laborales se suspenderán para reducir el consumo energético. Sólo se trabajará cuatro días en el sector público.

Las medidas adelantadas golpearán con saña a un país en crisis multisistémica, que ya sufre apagones de hasta 48 horas en el interior y de 12 horas en La Habana, con la inflación desatada y con índices altísimos de pobreza, lo que dibuja este “Periodo Especial 2.0″ tan temido por su gente.

Tanto es así que en las calles habaneras se habla de colapso, una palabra prohibida por el régimen, que el embajador estadounidense en la isla, Mike Hammer, ha reconfirmado tras una gira por el interior de la isla, entre encuentros con líderes sociales y con ciudadanos de a pie mientras el gobierno de Miguel Díaz-Canel monta actos de repudio que no atemorizan al diplomático. La violencia contra el diplomático provocó que la Secretaría de Estado amenazar a quienes los llevaban a cabo.

Las medidas de Díaz-Canel buscan en principio salvar el turismo, una joya de la Corona castrista venida a menos. Pero “la cosa”, como dicen en Cuba, tampoco avanza. El llamado plan maestro ya ha provocado el cierre de varios hoteles en Varadero y en los cayos del norte, con la consiguiente reubicación de turistas en otros establecimientos hoteleros. Perjuicio doble para el sector económico estrella de la isla, que cerró 2025 con apenas 1,8 millones de turistas, golpeado por la crisis sistémica y la epidemia de dengue y chikungunya, transmitidos por mosquitos. En 2018, Cuba acarició los 5 millones de viajeros.

Las playas de Varadero. El turismo cubano, una de las principales fuentes de divisas del país, está en sus niveles mínimos
Las playas de Varadero. El turismo cubano, una de las principales fuentes de divisas del país, está en sus niveles mínimosAdobe Stock

Esos tiempos parecen muy lejanos hoy, incrementado por el anuncio gubernamental a las aerolíneas internacionales: se acabó el combustible para que reposten los aviones. Precisamente durante el “Periodo Especial” del siglo XX, las compañías aéreas solventaron los peores momentos de escasez de gasolina con paradas forzosas en países cercanos para repostar.

En estos últimos meses Cuba ha estado en peor situación que nunca. Si tú ahora mismo le preguntas a un cubano dónde quiere vivir te va a responder que en cualquier lado que tenga luz eléctrica, que tenga un trabajo que le cubra las necesidades, en un lugar donde haya comida… Son cosas básicas que el país no ha podido sostener, ¿cómo quieren que estemos de acuerdo con un sistema que nos lleva a la miseria y no nos deja prosperar?”, dijo a LA NACION Anna Bensi, influencer habanera de 21 años cuyos videos virales sobre la cotidianidad son seguidos con devoción en la isla y fuera de ella.

Decretado el nuevo “Periodo Especial”, la dictadura cubana se ha lanzado a hacer lo que mejor sabe: represión y control social para mitigar las consecuencias en la población de su paquetazo social y económico.

“Un campo de concentración con vistas al mar, el genocidio más lento de la Historia”, retrataron antes de su detención Kamil Zayas y Ernesto Ricardo Medina, los dos jóvenes que con su proyecto independiente El 4tico (se lee el cuartico) y sus pequeños editoriales en video provocaron tanto miedo al gobierno que ordenó su encarcelamiento acusados de propaganda para cambiar el orden constitucional. Los amenazan con nueve años de prisión.

En la nueva ola represiva que acompaña a las medidas socioeconómicas está muy presente el miedo a que se repita lo ocurrido el 11 de julio de 2021, cuando miles de ciudadanos se lanzaron a las calles para pedir libertad y una vida mejor. Desde entonces, casi dos millones de cubanos, en su mayoría jóvenes, han huido de la isla.

Por Daniel Lozano

Fuente Lanacion