Vísteme despacio, que tengo prisa

Vísteme despacio, que tengo prisa

«Vísteme despacio, que tengo prisa» es un refrán que significa que la prisa a menudo lleva a cometer errores, por lo que es mejor hacer las cosas con calma y cuidado, aunque haya urgencia, para lograr un mejor resultado y evitar perder más tiempo en rehacerlas, con orígenes que se remontan a la expresión latina «Festina lente» (Apresúrate lentamente) atribuida al emperador Augusto, aunque también se ha asociado a figuras como Napoleón Bonaparte y Fernando VII.

Significado
• Contradicción intencional: A primera vista, la frase parece una contradicción, pero subraya que la precipitación genera fallos.
• Priorizar la calidad: Aconseja tomarse el tiempo necesario para asegurar la calidad, incluso cuando el tiempo es limitado, para no tener que empezar de nuevo.
• Calma ante la urgencia: Sugiere mantener la calma para realizar una tarea correctamente, en lugar de actuar con nerviosismo, lo que resultaría contraproducente.
Origen
• «Festina lente» (Apresúrate lentamente): Es el origen más antiguo, una locución latina del emperador romano Augusto, que quería decir «caminad despacio si queréis llegar pronto a un trabajo bien hecho».
• Atribuciones históricas: La frase se ha popularizado y se atribuye a:
o Augusto: Decía «Apresúrate lentamente» a sus sirvientes.
o Napoleón Bonaparte: Se la habría dicho a su ayudante mientras lo vestía, según algunas fuentes.
o Fernando VII: El rey de España la habría pronunciado a su ayudante, según Galdós en sus «Episodios Nacionales».
o Carlos III: También se le ha atribuido esta frase.
En resumen, es un consejo atemporal sobre la importancia de la diligencia y la meticulosidad por encima de la velocidad para lograr la eficiencia.
Fuente: Google.com