‘Semana negra’ en el sistema ferroviario español: el accidente de Adamuz y el cúmulo de otros sucesos en las vías alimentan la desconfianza en los trenes

‘Semana negra’ en el sistema ferroviario español: el accidente de Adamuz y el cúmulo de otros sucesos en las vías alimentan la desconfianza en los trenes

El cúmulo de sucesos en distintos puntos del país, la falta de respuestas precisas y las acusaciones cruzadas entre los integrantes del sector ferroviario aumentan la desconfianza de los viajeros

“Nuestra alta velocidad es un sistema referente en el mundo. Trabajamos en muchos países a partir de los parámetros de nuestra propia red y lo hacemos con mucho éxito”. Estas fueron las palabras del ministro de Transporte, Óscar Puente, durante la rueda de prensa de este miércoles, donde esclareció las principales hipótesis que manejan los investigadores del accidente de trenes producido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) y pidió “confianza” a los usuarios de trenes españoles.

Además, el responsable de Transporte aseguró que, pese a estar atravesando un momento doloroso, no se puede poner en cuestión la red: “No es perfecto, no es infalible, pero es un gran sistema de transporte”. Sobre la investigación, destacó que “está en nuestras manos saber qué ha pasado y evitarlo en un futuro”.

La desconfianza es un concepto que se ha repetido con frecuencia a lo largo de los últimos días. Desconfianza por parte de los usuarios, que temen que pueda ocurrir algo similar en otra de las líneas de la extensa red ferroviaria española, y desconfianza entre los que integran este sistema: maquinistas, directivos de Adif y responsables del Ministerio de Transporte.

Las distintas hipótesis, de las que el ministro solo ha podido descartar la del fallo humano -de los maquinistas-, no son una buena señal para los usuarios, que temen que lo ocurrido pueda volver a suceder al no haber podido esclarecer hasta el momento cuál ha sido el problema. Los bogies, las soldaduras, las vibraciones, incluso la falta de inversión en mantenimiento siguen sobre la mesa.

Los mordiscos (o muescas) encontrados en los bogies delanteros del tren Iryo son “una posibilidad innegable” según Puente, ya que también los encontraron en trenes de la flota nacional que pasaron por el mismo tramo de Córdoba. Respecto a las soldaduras, el ministro aseguró que sin un laboratorio que analice las piezas no se puede descartas la hipótesis.

Los vídeos difundidos en redes sociales de las vibraciones en distintos trenes -no solo los que circulan en la línea Madrid-Córdoba- han incrementado el miedo de los usuarios, que temen una falta de mantenimiento en las vías. Según el director de tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, el tramo del accidente pasó cuatro inspecciones en los últimos tres meses y “no se detectó ningún fallo que evidencie una relación con el incidente”, aunque Puente señaló también que la falta de inversión en este área “puede ser un debate a reflexionar”.

Desconfianza entre maquinistas y el Ministerio

Además, de la desconfianza por el desconocimiento de las causas del accidente, el responsable de la cartera de Transporte consideró que existe “una especial tensión por parte de quienes tienen la responsabilidad de llevar a los viajeros a su destino”, ya que, de media, Adif recibe cuatro comunicaciones diarias de los maquinistas, que se atienden en función de su gravedad y características, pero “esta semana está siendo extraordinaria. Solo en Madrid-Barcelona tenemos 25 y hoy -miércoles-, a las 10:00 horas llevamos 13”, explicó.

Por su parte, el sindicato de maquinistas (Semaf) denunció las deficiencias en los servicios de mantenimiento de las estructuras ferroviarias y han reclamado “que se garantice la seguridad y fiabilidad de la red” y consideraron “fuera de lugar” las declaraciones de Puente sobre su estado anímico.

“A los profesionales que están en primera línea, maquinistas, mantenedores o responsables de circulación, cada vez se nos tiene menos en cuenta en la operación ferroviaria o no se nos tiene en cuenta para tomar decisiones en seguridad”, lamentó el secretario general de Semaf, Diego Martín, este jueves, haciendo alusión a los problemas de comunicación entre los trabajadores del ferrocarril y quienes se encuentran en el control de Adif, y añadió que tienen la sensación de que se había “normalizado” que los maquinistas reporten incidencias y no hubiera “ningún tipo de consecuencia”.

El temor se extiende así a los responsables de manejar los trenes de cercanías y larga distancia, que han vivido el fallecimiento de dos compañeros en solo 48 horas. Sobre la reducción de la velocidad en los larga distancia de Madrid-Barcelona, el secretario general señaló que “las limitaciones es un medio para mitigar el riesgo de circular a más velocidad. Efectivamente, si el tren estuviese parado no habría ningún tipo de riesgo, pero lo que tienen que hacer es actuar para que todos puedan circular a la máxima velocidad sin ningún tipo de riesgo”Operarios trabajan en la retiradaOperarios trabajan en la retirada del tren de Rodalies accidentado entre las estaciones de Sant Sadurní d’Anoia y Gelida (Kike Rincón / Europa Press)

Los usuarios y el miedo a viajar en tren

La falta de información sobre las causas del accidente de Adamuz, los repentinos accidentes en Barcelona y Girona, los incidentes de Tenerife y Cartagena y los reproches cruzados entre maquinistas y responsables de Transporte y Adif, son un conglomerado de factores que incrementan el temor de los pasajeros a utilizar el servicio de trenes en España -no solo en la zona del accidente-.

Solo en los trenes de Renfe (AVE y Avlo) viajan a diario más de 128.000 pasajeros, a lo que hay que sumarle los usuarios de empresas privadas que comparten el sistema ferroviario. Iryo, la empresa propietaria de uno de los trenes involucrados en el accidente de Adamuz, gestiona el 30% de las frecuencias totales de la Alta Velocidad Española, trasladando en su último año más de 14 millones de viajeros. Además, Ouigo, la tercera empresa de la red, gestionó en su último año el 14% de las plazas (más de 20 millones de pasajeros el último año).

Los viajeros consultados por Infobae destacaban sobre todo la sensación de “miedo”. “La primera vez que me monté no paré de darle vueltas”, admitió una usuaria. Otra viajera frecuente destacó sentirse “triste y preocupada”. Además, la psicóloga Lara Ferreiro, destaca que tras lo ocurrido en varias partes de España, “cerca del 60% de los españoles puede tener miedo a subirse al tren” porque lo consideren peligroso, lo que define como “una respuesta de supervivencia tras un accidente”.Los Servicios De Emergencia Trabajan En La Zona Del Descarrilamiento De Rodalies En Gelida (Barcelona)

Además, Ferreiro considera que los vídeos sobre las vibraciones “van a afectar muchísimo” a los usuarios, porque la sobreexposición al desastre “puede afectar de forma traumatizante aumentando el miedo”. Sobre el tiempo que puede tardar una persona en recuperar la confianza en el sistema de trenes, la psicóloga explicó que lo normal es perder el temor en menos de tres semanas, sino es recomendable acudir a un profesional de la salud mental.

Respecto a cómo debe ser la comunicación desde la Administración para no contribuir al aumento de la desconfianza, Ferreiro señala la necesidad de “empatía” y compartir “datos creíbles y precisos que expliquen la incertidumbre sin sonar evasivos y dar información verídica ya que el ser humano necesita saber as causas para que no se repita”.

Fuente Infobae