Melina Gaudino fue mencionada por tres mujeres que denunciaron a Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñóz. La fiscal citó a un testigo clave que podría develar si fue parte o no de la maniobra delictiva.
La causa que investiga la secta “La Orden de la luz”, liderada por dos empleados del Senado de la provincia de Buenos Aires, avanza con más medidas de prueba ordenada por la fiscal que lleva adelante el expediente.
Betina Lacki llamó a declarar a Claudio Yacoy, un abogado y secretario de Derechos Humanos de Avellaneda, que sería testigo de una maniobra de posible encubrimiento por parte de una funcionaria y militante del movimiento “La Capitana” de La Plata.
Se trata de Melina Gaudino, que fue mencionada por tres denunciantes en sus testimoniales. Las mujeres coincidieron en que la exdirectora en un área del Ministerio de Seguridad bonaerense habría querido tapar los hechos o evitar que las denuncias llegaran a la Justicia.
Según consta en el expediente, en enero del 2017 una de las víctimas le pidió ayuda a Gaudino. “Yo la conocía de la militancia. Ella nos presenta primero a una abogada que no podía tomar la causa, entonces después nos termina presentando a Yacoy”, recordó.
“Tanto a Melina como a Claudio les pusimos a disposición todo el material que teníamos. Él nos dice que nos podía representar. Durante varios meses Melina nos decía que Claudio estaba presentando todos los escritos y había pedido una perimetral”, contó.

Las denunciantes explicaron que habían entregado una gran cantidad de material probatorio en un pendrive donde había mensajes de Telegram y Whatsapp, más de 250 mails y fotos, entre otros elementos importantes para la causa.
“Ella nos decía que el abogado se había reunido con la fiscal y con el juez Pablo Raele, que ya se había pedido la prisión preventiva para los acusados y que los habían citado a indagatoria”, enumeró. Sin embargo, nada de eso había pasado.
“Como no recibía novedades, la llamé y empezó a decirme boludeces. Entonces fui hasta la mesa de entradas de la fiscalía y nos anoticiamos de que no se había presentado ningún escrito por parte de Melina ni de Claudio. Tampoco existía fecha de indagatoria ni de preventiva”, denunció.
Las denunciantes intentaron indagar y recibieron una respuesta insólita. “Melina le echaba la culpa a Claudio, se excusó, y en un momento intentó insinuar que el material que tenía el abogado podía estar siendo arreglado por Nicolás o Daniela”, sostuvo.
Las mujeres no se quedaron tranquilas y se contactaron con Yacoy. “Lo llamamos y él nos dijo que en marzo de ese año le había dado a Melina un escrito que teníamos que firmar, el cual nunca llegó a nuestras manos. También nos dijo que nosotros habíamos elegido otro patrocinio”, detalló.
“Obviamente, todo lo que le pregunté a Claudio nada de eso había presentado, como también me dice que él nunca tuvo una entrevista ni reunión con la fiscal Betina Lacki, como tampoco tuvo una reunión con el juez Raele, a quien ni siquiera conocía”, cerró.
Yacoy estaba citado para declarar el miércoles pasado, pero, según confirmó a TN la fiscal Betina Lacki, el abogado no se presentó. El paso a seguir es confirmar que le haya llegado la citación y de ser así podría disponer una nueva audiencia.
Rodríguez y Muñóz permanecen detenidos desde diciembre y procesados por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado en al menos cuatro hechos que habrían ocurrido entre el 2015 y el 2019. Él en calidad de autor y ella como partícipe necesario.
Así funcionaría la secta liderada por los empleados del Senado
Según la fiscalía, la secta tenía una estructura piramidal. Por un lado, Rodríguez, que era el líder máximo, identificado como el “Dios Kiei”, un guerrero con supuestos poderes mundiales y un “semidiós reencarnado”, se presentaba como un ser al que las víctimas debían servir y satisfacer por ser su propósito en el mundo a través de tres personalidades.
A su lado, Daniela Silva Muñoz actuaba como “Sensei” o maestra espiritual. Su papel era el de facilitadora. Utilizaba su posición de “confidente” o “amiga” para persuadir a las víctimas de mantener vínculos sexuales con Rodríguez, y argumentaba que no se podía romper la “trieja” (relación de tres).
De acuerdo a los testimonios de las denunciantes, ellos se conocían de distintos ámbitos. Algunas llegaban a tener el primer contacto a través de la militancia política, ya que la pareja era referente del Movimiento Ciudadano “La Capitana” de La Plata, un partido kirchnerista que militó a Unión por la Patria y que se define como “Popular, democrático, feminista y latinoamericanista”.
También el vínculo se gestó en el ámbito universitario, donde Rodríguez era ayudante de un profesor de Ciencias Políticas. Incluso, una de las denunciantes contó en su declaración que el hombre le pagaba los estudios y le generaba una dependencia económica de la cual le costaba salir por presiones y amenazas que ejercía sobre ella.
Otro de los lugares donde conocía a sus víctimas era en eventos y encuentros de mujeres, donde Muñóz era referente de Género en la agrupación que integraba junto a su pareja. Sin embargo, según consta en el documento fiscal, “en clara oposición a las funciones que debería llevar a cabo, persuadía a las víctimas a presentarse en su domicilio o en la propia oficina del Senado, dejándolas encerradas con Nicolás para que este abusara de ellas”.
La causa está en pleno trámite de investigación y en los próximos días la fiscal deberá pedir la prisión preventiva. Además, la apertura de los teléfonos y dispositivos electrónicos secuestrados en allanamientos se llevará a cabo el 22 de enero.
Betina Lacki también solicitó la de declaración testimonial de más testigos, además de la palabra de Yacoy. Se sospecha que hay al menos 20 víctimas, algunas menores de edad. Muchas de ellas no se animan a denunciar, pero serán parte como testigos.
Fuente Tn

