Historia del mate en Argentina: su origen guaraní, su valor como símbolo nacional y la figura de Andrés Guacurarí

Historia del mate en Argentina: su origen guaraní, su valor como símbolo nacional y la figura de Andrés Guacurarí

La infusión más emblemática del país celebra su día en homenaje a un líder guaraní fundamental en su historia. A través de la ley que lo instituyó, se busca reconocer la tradición y el legado de uno de los símbolos más arraigados de la cultura nacional.

El Día Nacional del Mate se celebra en Argentina cada 30 de noviembre, una fecha instituida para honrar a la bebida que es el principal ícono de su cultura e identidad. Aun con la celebración popular de la infusión, esta efeméride posee un trasfondo histórico y legislativo que busca preservar el legado de las culturas originarias y reconocer a una figura clave en la historia argentina: el comandante Andrés Guacurarí y Artigas, conocido popularmente como Andresito.

Yerba mate
El mate es más que una bebida, es el ritual que define nuestra identidad

Origen y fundamento de la celebración

La elección del 30 de noviembre se estableció mediante la Ley 27.117, sancionada en diciembre de 2014 y promulgada al año siguiente. A partir de esta ley se fija la conmemoración en el día del natalicio de Andrés Guaçurarí y Artigas (1778), el caudillo de origen guaraní y militar misionero adoptado por José Gervasio Artigas.

Andresito, además de ser el único gobernador indígena en la historia argentina, fue un firme defensor e impulsor de la producción, cultivo y distribución de la yerba mate en la «Provincia Grande de las Misiones» entre 1815 y 1819.

Desde sus orígenes, la vinculación del mate con la historia argentina se remonta a la cultura guaraní, que veía a la yerba mate —proveniente de la planta Ilex paraguariensis como un ‘regalo de los dioses’ y la utilizaba con fines rituales, medicinales y alimenticios. Los conquistadores españoles adoptaron la costumbre y, con el tiempo, el consumo de la infusión se extendió por todo el Virreinato del Río de la Plata, organizándose un intenso tráfico comercial

De la tradición ancestral a la identidad nacional

El ritual de la infusión se consolidó como una costumbre arraigada en Argentina: ya en 2013, la Ley 26.871 había declarado al mate como ‘Infusión Nacional’, reforzando así su peso cultural cotidiano. Su reconocimiento oficial subraya su papel fundamental en la vida de los argentinos, donde la bebida trasciende su función de simple alimento para convertirse en un símbolo profundo de hospitalidad, unión y tradición que atraviesa generaciones enteras.

La transformación del mate a lo largo de los siglos lo llevó de ser una práctica nativa a convertirse en un elemento de resistencia durante las luchas independentistas, y finalmente, en la bebida social por excelencia. Estadísticas recientes, como las del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), indican que la infusión está presente en aproximadamente el 90% de los hogares argentinos, con un consumo promedio anual de más de 6,4 kilos por habitante.

El mate es mucho más que una bebida: es un vehículo de socialización. El simple acto de ofrecer «unos mates» es una invitación directa al encuentro, al diálogo, y a la reducción de distancias sociales. Ya sea en rondas de amigos, en el entorno familiar, o como compañía individual durante el trabajo o el estudio, el mate genera un vínculo emocional con el consumidor, siendo un rito que se transmite de generación en generación.

Conmemoración y evolución de una costumbre

A nivel nacional, la efemérides promueve la reflexión sobre el valor cultural e histórico del mate. Las conmemoraciones suelen estar impulsadas por el INYM, con actividades que realzan la producción, las propiedades nutricionales de la yerba (rica en antioxidantes, vitaminas y minerales) y la diversidad de su consumo. Si bien el mate tradicional sigue siendo el protagonista, la infusión se adaptó a nuevas tendencias que ganan espacio hoy

La evolución del consumo incluye yerba mate saborizada, mezclas con hierbas y frutas, y hasta el desarrollo de productos derivados como bebidas energéticas, formatos instantáneos y su incorporación en la gastronomía (como en helados y cócteles). Sus innovaciones buscan mantener la esencia de la infusión mientras se abre a nuevos mercados internacionales, un fenómeno que se vio potenciado por la notoriedad que le dieron figuras argentinas de renombre.

Fuente Perfil