Super Mario 3D World + Bowser’s Fury: un bonsai que Nintendo cuida desde hace 10 años

Super Mario 3D World + Bowser’s Fury: un bonsai que Nintendo cuida desde hace 10 años

El juego, lanzado en 2013, llega a Switch con una entrega extra. Divertido, desafiante y distinto.

Cuando Nintendo anunció el año pasado una serie de juegos y eventos por los 35 años de la saga Super Mario Bros, dio a conocer entre sus proyectos… sí, otra remasterización: Super Mario 3D World + Bowser’s Fury para Switch. Una entrega que, una vez más, ensancha una hipótesis: hay que revivir algunas joyas que quedaron enterradas en el cementerio de la Wii U, quizás una de las consolas más castigadas de la historia.about:blankabout:blank

Super Mario 3D World es un juego de Mario, llamémosle, “intermedio”: lanzado originalmente en 2013, utiliza elementos clásicos de juegos que hicieron historia como el Super Mario Bros. original (NES, 1983), o Super Mario Bros. 3 (NES, 1988), uno de los más queridos por los fans.

Hay niveles, límite de tiempo y hasta el banderín final para pasar a la siguiente pantalla. Las bases clásicas del 2D están asentadas. Pero Nintendo aplicó todos esos elementos en un entorno con controles en 3D y, como yapa, introdujo a “cat-mario”, un simpático power-up que nos transforma en un gato.

El juego es, básicamente, como si tomásemos los niveles clásicos de los juegos en 2D de Mario y le diésemos una dimensión más: el mapa para movernos por los niveles y mundos se ve como un muy cuidado diorama.

Los niveles muestran una vista previa de lo que nos vamos a encontrar.

Por todo esto, la elección del Mario felino no es casual: el diseño de los niveles permite una capa de exploración hacia dimensiones que en un Mario de los “viejos” nos era imposible, y qué mejor para esto que tener uñas para trepar por las paredes.

Nintendo vende al juego como “dos juegos en uno”, ya que le agrega esto del “Bowser’s Fury” que es un modo de juego más parecido a lo que conocemos como un mario completamente en 3D, con un giro muy divertido: el antagonista histórico de Mario está poseído y tenemos que ayudar a uno de sus hijos a “recuperar” al Bowser de siempre.

Así, la compañía japonesa no para de iterar juegos, remasterizándolos o haciéndolos de cero: tal es el caso de Super Mario 3D All Stars, que salió el año pasado con sus altibajos, de Pikmin, o el de The Legend of Zelda: Link’s Awakening, una clase magistral sobre cómo hacer una remake.

¿De qué lado queda, entonces, Super Mario 3D World en Switch?

Historia y comienzo: el mapa de Super Mario Bros 3

Super Mario Bros. 3 introdujo, dentro de la saga de Mario, la idea de incorporar un mapa por cada uno de los “mundos” en donde se desarrolla el juego.

En el medio, como extras, teníamos recompensas o minijuegos con enemigos, pero básicamente nos daba una idea del progreso que íbamos haciendo.

Desde el comienzo de Super Mario 3D World podemos ver cómo Nintendo trae a la actualidad esa idea pero no sólo con gráficos actuales sino con un cuidado diseño casi de bonsai: los niveles se ven como pequeños dioramas (un tipo de maqueta). Cobran vida.

Los personajes se entremezclan en una historia que tiene la particularidad de que no hay que rescatar a Peach, la princesa de siempre. La fórmula de “damisela en apuros”, claro, se mantiene: Bowser tiene un nuevo fetiche que sólo él entiende, a saber, embotellar hadas.

Acá es donde la historia incide en el “gameplay”, porque tenemos cuatro personajes jugables con distintas características: Mario, Luigi, Toad y la princesa Peach.

Y esto nos lleva al siguiente punto, que es lo particular que es este juego al mixear elementos de 2D con el 3D.

Jugabilidad: rara y desafiante pero muy divertida

La filosofía de un “platformer”, esto es, un juego de plataformas (saltar y resolver pequeños problemas a lo largo de un nivel) se mantiene, como dijimos, pero con una mezcla que al principio es muy rara de manejar. Y esto sucede por un “problema” muy interesante en la historia de los videojuegos, y es el del uso de la cámara en el salto de los juegos en 2D al 3D.

Algo que resolvió de una manera magistral Super Mario 64 en 1996 (y que aquí explicamos) y que de alguna manera el resto de los juegos imitó con más o menos éxito, para luego convertirse en un estándar.

Bien: Super Mario 3D World es extraño porque nos plantea la estructura de un “side scrolling” pero en tres dimensiones. Olvídense de mundo abierto y ese tipo de juegos: acá hay un nivel con un punto de partida y otro de llegada, y hay que superar obstáculos para avanzar.

Esto plantea ciertos desafíos: para quienes lo agarren por primera vez se van a encontrar con que el movimiento de mario no es fácil de manejar, ya que al estar acostumbrados a movernos “para atrás” o “para adelante”, acá hay que manejar no sólo el eje lateral del movimiento sino también el de la profundidad.

La clave está en ir rotando la cámara para ver por dónde queremos movernos y hacia dónde queremos ir, pero no es casual que el juego bloquee el control de la cámara por momentos para hacerlo más desafiante. (por ejemplo, en los jefes finales de cada castillo).

Una vez que se entra en confianza con el sistema de juego es todo ganancia: Super Mario 3D World es un juego muy divertido, que incluye minijuegos, niveles con toboganes, desafíos constantes y como yapa, la divertida tarea de ayudar a Toad a encontrar tesoros: un diseño de puzzles impecable.

Se trata de un diseño de puzzles con una arquitectura tan trabajada que le valió, al minijuego, su propio spin off en 2018 para Nintendo 3DS y Switch.

El traje de gato hace que Mario adquiera la habilidad de trepar paredes y esto abre a nuevas posibilidades que en otros juegos no existen. Y, claro, nuevos desafíos para conseguir ítems coleccionables (estrellas, sobre todo, que son requeridas para desbloquear los jefes finales de cada mundo).

Bowser’s Fury es corto y efectivo; el multiplayer, un lío contradictorio

Bowser’s Fury es un juego agregado a la aventura principal. La historia es simple como siempre, pero tiene una vuelta de tuerca: ni siquiera uno de los hijos de Bowser sabe por qué su padre adoptó una forma extrañamente aterradora.

Y le pide ayuda a Mario que, no muy convencido al principio, acepta ayudar.

Durante la aventura hay que resolver algunos puzzles y tenemos a Bowser Jr. de “companion”, como se dice.

Nos acompaña y ayuda a derrotar enemigos y avanzar hasta poder enfrentarnos con esta extraña forma que adquirió el enemigo histórico de casi todos los juegos de Mario.

La jugabilidad es mucho más parecida a la de Super Mario 64Odyssey Galaxy: cualquier Mario tradicional en 3D.

Y añade una mecánica divertida: cada cierto tiempo, Bowser despliega su furia y empiezan a llover bolas de fuego y ataques.

Respecto del multiplayer, si bien hay que trabajar cooperativamente para pasar los niveles, al final hay una competencia por ver quién sacó más puntos. Esto genera una tensión entre trabajar en equipo o, incluso, perjudicar a un compañero. Como mucho se puede jugar de a 2: entre 4 es realmente un lío y no se entiende qué sucede.

Conclusión

Super Mario 3D World + Bowser’s Fury es un juego que vale la pena jugar. Por extensión, que vale la pena relanzar en Switch, la joya de Nintendo de los últimos años.

Las mecánicas de juego son originales, divertidas y piensan nuevos conceptos emplazados en ideas clásicas que siguen funcionando, para grandes y chicos.

A nivel gráfico, el juego es puro “eye-candy”: se ve vívido, con muchos colores, siempre acompañado por la inconfundible música de los juegos de Mario.

Quizás habría que preguntarse si un juego que originalmente salió en 2013 amerita ser un “full price”, esto es, valer 60 dólares (4.250 pesos en el eshop de Argentina). Pero ahí es donde entra Bowser’s Fury como agregado: aunque es corto, estamos pagando por un contenido nuevo. Divertido y que agrega horas a la historia principal.

El juego suma mejoras respecto del original de Wii U, como el soporte para amiibo, juego online para el cooperativo con amigos y demás. Sin embargo, los agregados terminan siendo anecdóticos: Nintendo quiere hacer negocios con estas joyas que quedaron olvidadas bajo la lápida de la Wii U.

Una decisión más que acertada si viene de la mano de recordarnos por qué, en cuanto a lo que se llama “game design”, Nintendo siempre tiene una clase para darle a la competencia.

Fuente Clarin