Máximo Kirchner ganó .104 cada noche, mientras dormía

Máximo Kirchner ganó $93.104 cada noche, mientras dormía

La formidable ganancia de Máximo vuelve a poner bajo la lupa el siempre confuso origen del patrimonio de la familia Kirchner.

Máximo Kirchner declaró bajo juramento poseer en 2018 un patrimonio de más de 191 millones de pesos. Al año siguiente -última presentación conocida- declaró de igual forma casi 292 millones. La diferencia exacta de lo que ganó entre un año y otro es de 100.556.390 pesos.

El incremento no es por sumar a sus bienes la herencia de su padre Néstor, fallecido en 2010, ni la transferencia de parte de la herencia de su madre Cristina, hecha en 2016. Es decir, Máximo ya tenía toda la herencia de sus padres millonarios “adentro” de su patrimonio en 2018, y aún así consiguió ganar más de 100 millones de pesos al año siguiente.

Como dentro de su patrimonio tiene declarados depósitos por más de 2,8 millones de dólares, alrededor de un 60 por ciento de sus ganancias provinieron de la evolución en el tipo cambiario entre 2018 y 2019.

Es decir, Máximo ganó mucho dinero por ahorrar en dólares. ¿Y el resto?

La ganancia de Máximo en sólo un año fue, entonces, de $8.379.699 por mes; $279.323 por día; $11.638 por hora o $194 por minuto.

Como la ganancia es neta y total, hay que contar todos los días (sábados, domingos y feriados) y las 24 horas. Es decir, si Máximo duerme 8 horas al día, cada vez que se levantó tuvo $93.104 más que cuando se acostó.

Sólo con la ganancia declarada bajo juramento, Máximo pudo pagar 102 planes sociales de Asignación Universal por Hijo ($2.746 a diciembre de 2019) él solo, en un solo día, todos los días.

Para dimensionar esa fortuna: en ese 2019 pudo haber costeado de su bolsillo 3.060 planes por mes, el equivalente a la ayuda social que se distribuye, por ejemplo, en toda una ciudad como Olavarría.

Un pequeño hombre-estado, dedicado a la política, cuya fortuna proviene de la herencia de sus padres, dedicados toda la vida a la política.

Su patrimonio será revisado por una denuncia de enriquecimiento ilícito, justo cuando se conoce la decisión judicial de restituirlo -junto a su madre Cristina y a su hermana Florencia- al frente de la administración de sus compañías inmobiliaria y hotelera Los Sauces y Hotesur, más un condominio que incluye 27 casas, departamentos y cocheras.

Uno de los dos jueces que votó a favor de devolverle el manejo de las empresas -que según la investigación funcionaron como pantallas para blanquear dinero de la corrupción- fue Daniel Obligado, el mismo que votó una y otra vez a favor de la libertad de Boudou hasta que, cuando ya no pudo hacerlo porque la condena quedó firme, hizo mal el procedimiento para opinar que Boudou vuelva a la cárcel y, como lo hizo mal, Boudou seguirá en su casa.

El otro juez que votó a favor de la familia Kirchner, Adrián Grünberg, también había votado a favor de Boudou cuando el ex presidente falsificó documentos de un auto para no darle la mitad a su ex mujer. Y después le dio su voto a la excarcelación de Julio De Vido.

A Grünberg se lo puede leer en el sitio de Justicia Legítima, agrupación a la que pertenece con orgullo. Allí escribió que para “democratizar” la Justicia “hay que pensar en un accionar claramente político”.

No más preguntas, Señoría.

La tercera integrante del tribunal es la jueza Adriana Palliotti. Ella opinó, en disidencia con sus colegas, que la administración de esas empresas debía seguir intervenida hasta el juicio oral.

Curiosa coincidencia: Obligado y Grünberg le devuelven la administración de sus empresas a los Kirchner apenas horas después de recibir un pedido de información del fiscal que quiere cruzar datos sobre el impactante patrimonio de Máximo.

Su formidable ganancia en sólo un año vuelve la lupa sobre el siempre confuso origen de la fortuna familiar, doce años después de que el juez Norberto Oyarbide sobreseyera a Néstor y Cristina por enriquecimiento ilícito.

Lo hizo en 2009, tras “dibujar” números junto al contador de los Kirchner adentro de una oficina de la SIDE, según contó el propio contador.

Oyarbide admitiría luego: “Lo hice porque me apretaban el cogote”.

Apenas conocida la noticia de que el manejo de las empresas volvía a la familia Kirchner, el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena, fue a la TV a defender la decisión judicial y le dijo al periodista Luis Novaresio: “No tengo constancia de que el kirchnerismo haya presionado jueces”. Textual.

Fuente Clarin