La presidencia de Alberto Fernández se encamina a acumular una inflación del 600%

La presidencia de Alberto Fernández se encamina a acumular una inflación del 600%

Está será la gestión con mayor suba de precios desde la hiperinflación.

Para el presidente Alberto Fernández, la inflación «autoconstruida» es la gran responsable de la suba de precios. Con un registro de 94,8% en 2022 el índice de precios al consumidor prácticamente duplicó el 50,9% de 2021 y marcó el registro más alto desde 1991.

Pese a que le faltan 11 meses de mandato, Alberto Fernández puede estar seguro de que es el presidente que más inflación acumula en su gestión desde la hiper de Raúl Alfonsín. En sus tres primeros años sumó 300%,  

Si las dichos del presidente son certeros habría que concluir que los argentinos tienden a autoconstruir más inflación cuando él gobierna que cuando lo hacían sus predecesores. Mauricio Macri cerró su ciclo de cuatro años con 295%.

Las recetas del oficialismo para que la gente deje de autoconstruir inflación son escasas. Empezaron en 2007 con el dibujo de las estadística del INDEC y desde entonces fueron sumando capas de controles de precios, amenazas de multas por desabastecimiento y cierre de importaciones que no hacen más que limitar la oferta mientras que desde la maquinita del Banco Central no paran de salir pesos para expandir la demanda.

Pocos cambios hubo desde que en marzo del año pasado el presidente anticipó que el gobierno le declararía la guerra a los precios. El año había arrancado con un pronóstico de  inflación del 55% y desde el riñón presidencial salieron a festejar que el registro del 2022 no hubiera llegado a las tres cifras.

También es poco lo que ha cambiado de cara a este año. Tras el 4,9% de noviembre y el 5,1% de diciembre, la inflación de enero vuelve a acercarse al 6%. Y mantiene en el aire la promesa del ministro Sergio Massa acerca de que el IPC empezará con 3% a partir de abril.

A contramano de los privados, que anticipan un alza de precios en torno al 100% para este año, el Gobierno sostiene su pronóstico del 60% y pretende encarrilar a los gremios en acuerdos paritarios alineados con ese porcentaje.

Si se cumple la promesa del 60% de suba de precios para el 2023, la presidencia de Alberto Fernández cerrará´con una inflación del 540%. Si en cambio se confirman los pronósticos privados y este año otra vez roza el 100%, el acumulado de la dupla Fernández-Fernández será del 600%.  

Desde el kirchnerismo siguen levantando la bandera enarbolada por el ex ministro Martín Guzmán que aseguraba que la inflación es un fenómeno multicausal. En cambio, los analistas privados ponen en el centro de la cuestión el salto en la emisión monetaria y el gasto público, a lo que se une la inercia de una país que trae inflación de dos dígitos desde 2006 y donde los saltos del dólar invariablemente pegan en las góndolas.

El ministro Sergio Massa, atento a que la suerte electoral del Frente de Todos -y quizá la suya propia- depende de que los precios desaceleren viró hacia un discurso más alineado con la visión del mercado.

Hace diez días sostuvo en un acto en Entre Ríos que «la inflación es la fiebre de una economía enferma» y subrayó que para enfrentarla «se requiere orden fiscal, disciplina, ponerse objetivos y no cambiarlos ante una adversidad».

El 2022 cerró con un déficit público del 2,4% del PBI, lo que marcó un sobrecumplimiento del compromiso asumido del 2,5% con el Fondo Monetario. Para este año, la meta pactada es más ambiciosa: reducir el rojo fiscal a 1,9% del PBI, en medio de una economía que pasará de crecer del 5,5% el año pasado a cerca del 1% este año. Y con la presión adicional del año electoral que hace que los políticos se muestren más permeables a relajar las cuentas que a seguir aplicando un ajuste. Poco margen para que los precios bajen y la autoconstrucción se frene.

Fuente Clarin