Intimidad real tras el funeral del príncipe Felipe: el encuentro de Harry, William y Carlos durante dos horas a solas

Intimidad real tras el funeral del príncipe Felipe: el encuentro de Harry, William y Carlos durante dos horas a solas

Fue un primer paso hacia la reconciliación bajo el arbitraje de la reina, que el miércoles cumple 95 años.

La reconciliación ha comenzado entre el príncipe Harry, el príncipe William y su padre, el príncipe Carlos bajo el arbitraje de la reina Isabel. Las conversaciones de paz duraron al menos 1 hora entre todos ellos y fueron inmediatamente después del conmovedor el funeral del Duque de Edimburgo en el palacio de Windsor.

El primer pedido del príncipe Felipe se está cumpliendo para reparar a una Familia real que ha dejado a la vista su crisis y su grieta, cuando sus súbditos no tienen la misma adhesión que antes.

Luego el padre y los dos hijos siguieron hablando dos horas, a solas. Pero seguramente recién ha comenzado una larga conversación para aclarar las alegaciones de racismo, abandono de Harry y Meghan por los cortesanos e ignorar sus pensamientos suicidas “para no afectar la institución”. Un difícil ajuste de cuentas, tras la bombástica entrevista de los Sussex en CBS, que vieron 12 millones de personas.

En medio del dolor, cuando la pompa de la ceremonia militar se desvanecía y los otros 24 invitados regresaban a sus casas a causa del Covid, Harry y William hablaron, apoyados por el príncipe Carlos, su padre, y la verdadera bróker, Kate, la duquesa de Cambridge y psicóloga de profesión. Camila, la próxima reina consorte, solo estuvo unos minutos y se retiró del salón para dejarlos a solas.

Dos horas de conversación
El grupo permaneció encerrado inicialmente en una conversación, sin duda consolando a la Reina, en su momento más oscuro. Nada trascendió. Pero el príncipe Harry, que partía este lunes a Los Ángeles con el equipo de seguridad propio que trajo, podría postergar su partida hasta después del miércoles, cuando la reina cumple 95 años, para acompañarla.

La imagen de los dos hermanos, en jaqué, detrás del ataúd de su abuelo, había puesto a los ojos del mundo sobre ellos y su disentimientos, que forzaron al príncipe Harry y Meghan, su esposa, a abandonar Gran Bretaña y la Familia Real. Trece millones de británicos miraron la ceremonia.

Desde California, los Sussex los habían acusado de racismo y de haberlos abandonado. Incluso en la famosa entrevista en CBS, Meghan relató que uno de los miembros de la familia real, que no fueron ni la reina ni el duque muerto, preguntaron sobre el color de piel del bebé y sugirieron que no sería príncipe.

En esos ocho minutos de marcha Harry y William no se cruzaron los ojos. Pero el príncipe Harry percibió la brutal indiferencia del resto de la Familia Real: la princesa Anne, su tía y quien habría comentado el color de la piel del bebé, no le dirigió la palabra. Tampoco los condes de Wessex, Sophie y Eduardo, hijo de la reina.

El único que se solidarizó fue el príncipe Andrés, caído en desgracia por el affaire de pedofilia de Epstein, y su hija y prima Eugenie, a quien él le prestó su casa Frogmore Cottage para que viviera junto a su nueva familia, cuando decidió instalarse en California. Ella lo alojó para hacer su cuarentena y le contó las novedades familiares.

El funeral más importante que todo
El director de televisión de la ceremonia tenía precisas instrucciones: la disputa de los hermanos y jóvenes príncipes no podía opacar el adiós al duque de Edimburgo. Las tomas de las hermanos fueron escasas, lejanas, al igual que las imágenes de dolor de la Familia real.Planos largos, discretos. Se los veía inescrutables. Harry marchaba a paso militar. William tenía las mandíbulas contracturadas. En medio de ellos, el nieto mayor de la reina, Peter Philips, como un árbitro, a pedido de su abuela.

Al final de la ceremonia, William, Harry y Kate marcharon juntos y la cámara, sin sonido, reflejó que Harry hablaba con Kate y luego, ella se replegaba para que los dos hermanos conversaran.

El príncipe Carlos encontró un truco para que los hermanos se hablaran: envió a todos los automóviles afuera para que Harry y William tuvieran que caminar juntos y hablar durante 200 metros, hasta llegar al palacio. Los invitados decidieron caminar hacia la salida .

Encuentro de familia
Cuando todos los invitados se habían ido, esta “monarquía pequeña” que quiere formar el príncipe Carlos se reunió por primera vez, desde que todos ellos estuvieron juntos en el servicio del Commonwealth en la abadía de Westminster 13 meses atrás y la grieta quedó expuesta brutalmente.

Los Sussex nunca volvieron: a Harry le quitaron sus puestos honoríficos militares y el derecho a usar su uniforme, aunque era veterano de Afganistán. No aceptaron su propuesta de ser un “flexy-Royal” , sin apoyo de los contribuyentes. Tampoco recibieron el apoyo financiero prometido del ducado de Cornwall, que administra cada príncipe de Gales para él y su familia, incluido su hijo Harry.

En ese sábado primaveral glorioso y, al mismo tiempo, inmensamente triste para la Corona, era la primera vez que estaban todos juntos, tras la bomba neutrónica de la entrevista con Oprah Winfrey.

El príncipe Harry había dicho públicamente que se sentía “defraudado” por su padre”. Lo acusó a él y al duque de Cambridge, los dos herederos al trono, de estar “atrapados” en la monarquía.

En medio de un escándalo que nunca imaginó, la reina dijo que esas “serias alegaciones” serían tratadas “privadamente” pero que “los recuerdos de los hechos pueden variar”, poniendo en duda la versión de los Sussex diplomáticamente.

Ahora los nuevos furiosos eran el príncipe Carlos, que argumentaba que había ayudado a los Sussex más allá de lo que el podía, y William, porque Meghan había involucrado a Kate, su esposa, en la entrevista. .

La soberana quiere paz
La reina Isabel ha sobrevivido muchas crisis: desde la abdicación del rey Eduardo y la asunción de su padre al trono, su obligación de ser la heredera y la muerte de su padre, que la llevó al trono muy joven.

A ellos se sumaron los enfrentamientos con Winston Churchill, que cambió el apellido Mountbatten de su esposo por el de Windsor y los cortesanos, que limitaban los deseos de modernización del príncipe Felipe a la Casa Real.

Después llegaron los divorcios de sus hijos, la muerte de Diana, la caída de popularidad de la Casa Real, en medio de las teorías sobre las razones de su accidente de auto en París, las acusaciones al príncipe Andrés de pedofilia. Finalmente se sumó el Megxit, que decidió el exilio de los duques de Sussex y la partida de la única mestiza de la Casa Real, en pleno siglo XXI.

Pero cuando va a cumplir 95 años, ella quiere dejar como herencia la paz familiar. Se lo prometió al duque de Edimburgo, el patriarca de la Familia Real. Una Casa de Windsor reconciliada, que resuelva sus diferencias. Esas conversaciones ya han comenzado y será ella quien tenga la última palabra.

Morirá soberana y decidiendo. No habrá Regencia en las decisiones. La Cumbre de Sandringham, que eyectó al príncipe Harry, hirió la reputación y la humanidad de la Familia real una vez más. Volvió a dividir al país, como el Brexit, entre la vieja generación y la nueva frente al caso, entre los blancos británicos y las minorías inglesas, en el reino y en el Commonwealth sobre la actitud adoptada ante Harry y Meghan.

El príncipe Harry habla regularmente con su abuela, la reina y lo hacía con el príncipe Felipe, incluso después de la entrevista. Ella lo llamó directamente tras escucharlo. Se apoyará en ella en esta negociación, que será más familiar que cortesana. Si algo quedó claro en la entrevista es el rol de los cortesanos en su partida.

Cualquier decisión sobre el futuro de Harry será adoptado por su abuela, con la monarquía como defensa en vista. El príncipe Carlos llevará adelante una regencia “soft”, para los viajes internacionales, ceremoniales pero el poder seguirá en manos de Isabel II hasta su muerte.

“Si alguien es el motor de una reconciliación, será la soberana ”, insisten las fuentes. «Pero si bien las conversaciones pueden haber comenzado, fueron breves.”

Harry en Gran Bretaña
Meghan, la duquesa de Sussex, no pudo viajar porque espera su bebé para los primeros días de junio. Pero una corona de flores silvestres, con blancos y azules, que representaban la flor nacional griega, la lavanda fueron enviadas por ella, con una carta escrita con su perfecta caligrafía. Supo ganarse la vida como calígrafa profesional. Vio el funeral desde su casa en Montecito.

El príncipe Harry, que se aloja en Frogmore Cottage, al lado del palacio de Windsor y donde su abuela camina con sus dos nuevos perritos, podría haber aprovechado la oportunidad para una última palabra con la reina antes de regresar a casa.

Este lunes finaliza el duelo oficial en Gran Bretaña. Al “tío Harry“ le gustaría ver a George, Charlotte y Louis, sus sobrinos e hijos de William y Kate. Tambien a algunos de sus amigos. Pero nadie quiere filtrar información para evitar que los fotógrafos lo sigan.

A pesar de su seguridad privada, el príncipe Harry está protegido por la Scotland Yard británica desde que llegó. «Como cualquier individuo de alto perfil, se hace una evaluación para evaluar el riesgo y la amenaza y, en las circunstancias, no hay duda de que el Duque recibe protección personal», explicó una fuente policial.

Homenaje a Diana
El príncipe Harry se ha comprometido a estar de regreso en julio en el Reino Unido para la inauguración de la estatua de Diana, Princesa de Wales, en el palacio de Kensington, en Londres. El primer homenaje real, cuando la frustrada reina que no fue va a cumplir 60 años.

La reina Isabel volverá a sus actividades la semana próxima. Una cumbre del príncipe Carlos y su hijo William, en las próximas semanas, decidirá cuántos miembros de la monarquía quedarán activos en “La Firma”, cuántos patronazgos aceptarán y cuál será el rol de los duques de Wessex, que ocuparán el lugar dejado por los Sussex en las actividades reales.

Los participaciones anuales se reducirán dramáticamente porque no hay suficientes miembros de la Familia real para tantas actividades. Actualmente 15 miembros de la Familia real participan en 3000 ceremonias anuales.

Fuente Clarin