Entre Ríos: advierten que por errores del Consejo del Menor ya murieron dos chicos

Entre Ríos: advierten que por errores del Consejo del Menor ya murieron dos chicos

La polémica se visibilizó luego de la muerte de «Chicha», un chico que fue aplastado por un camión de basura. Afirman que el organismo no tiene personal idóneo.

«Hay cientos de potenciales Chichas en Paraná y miles en Entre Ríos. La estructura de contención colapsa y el Consejo del Menor no sólo no da abasto, sino que no tiene gente con compromiso, empleados idóneos ni suficiente personal. Encima, la gestión de las autoridades brilla por su ausencia. Lo que pasó con Chicha Barreto produce un dolor terrible pero, honestamente, no sorprende«.

Quien habla es un empleado que lleva años trabajando en el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) y conoce por adentro cómo funciona la estructura. El Copnaf fue quien le sacó la guarda de Víctor «Chicha» Barreto a su tía Virginia Barreto, con quien al parecer vivió dignamente durante dos años, para restituírselo a Norma Cabrera, mamá de Chicha, quien lo había abandonado años tras.

«Cuando digo que no hay personal idóneo en el Copnaf –continúa este empleado que por temor a represalias prefiere el anonimato– es que no hay psicólogos ni asistentes sociales suficientes que atiendan los requerimientos de los menores. Yo, siendo un celador, lo que hoy se denomina promotor de derechos, tuve que entrevistar a una chica abusada sin saber el protocolo de abordaje integral para casos como ése».

La predecible y evitable muerte de Victor «Chicha» Barreto (8), atropellado por un camión de la basura en cercanías de un volcadero, en la zona oeste de Paraná hace diez días, generó polémica por la situación de abandono a la que se expuso al pequeño y por la falta de contención de organismos del Estado como el Copnaf, que preside el camporista Gabriel Leconte, que trabaja en el organismo desde 2004 y lo preside desde 2019. Ante los reiterados llamados de Clarín, Leconte nunca respondió.

«Muy difícilmente responda. Y más ahora, que la situación empeora mes a mes. Desde que él (Leconte) se hizo cargo, el Copnaf se vino a pique. Hay una alarmante desidia en el organismo y una llamativa falta de gestión», comenta otra fuente clave consultada de Clarín: se trata de una persona de la Justicia que está investigando el funcionamiento de la repartición. 
La muerte de Chicha tiene un antecedente similar por cómo fue su desenlace. En este caso, ocurrido en mayo pasado, otro menor fue asesinado a golpes por la pareja de la madre del chico. En esa oportunidad, el Copnaf también habría permitido que el niño permaneciera bajo la tutela de su madre sin medir las eventuales consecuencias.

«En casos como el de Chicha el Copnaf se abre de gambas, más bien no se mete, prefiere que el nene esté con la madre, sin importarle la situación de esa madre», describe el empleado.

Y continúa: «¿Vos te creés que el Consejo sabía cómo vivía Chicha? ¿Vos te creés que el Consejo sabía que su madre era una adicta perdida? ¿Alguna vez se tuvo en cuenta a la tía de Chicha, que lo contenía y le brindaba una vida digna a ese nene? ¿Alguien se le acercó al nene para preguntarle? Nada de nada».

Una persona con importante influencia en el Poder Judicial refuerza los dichos de este empleado. «Es alarmante la falta de seguimiento de parte del Copnaf, porque el sistema está saturado y porque hay mucho empleado estatal que trabaja en piloto automático, sin compromiso, que no pisa la calle, que no conoce el territorio. Los legajos como el de Chicha se cajonean y estos chicos quedan a la buena de Dios».

Dice esta integrante del fuero judicial que «la premisa del Copnaf es apuntar a la protección integral del niño, que son en primera medida los padres. Salvo alguna situación extrema, se prioriza la guarda de los padres lo cual es una hoja de doble filo, porque queda implícito que el/la niño/a va a estar bien, o al menos va a ser querido. Pero el nuevo Código Civil habla de ‘cuidado del niño, no sólo tenencia’. Y el caso de Chicha es un fiel exponente de esta situación».

El gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, designó a Leconte al frente del Copnaf en 2019.

Remarca esta mujer de leyes que «en el Copnaf hay gente que sí trabaja bien, hay psicólogos, asistentes sociales muy profesionales, pero son pocos y cobran un sueldo muy bajo para el trabajo que desarrollan, lo que los termina comiendo el sistema. Para lo que pasó con Chicha debió haber aplicarse lo que se denomina medida de protección excepcional, que es al que se llega tras un plan de acción que hay que realizar en el territorio. Pero no se hizo».

Son muy pocos los casos que se judicializan. «Por lo general son los que llegan para aplicarse esa protección excepcional, que es cuando se institucionaliza al menor, que es la última instancia para el Copnaf. La tía de Chicha pudo haber hecho todas las denuncias en el organismo, pero llegan y mueren allí, como el caso de Chicha, quien por su extrema vulnerabilidad debió volver con su tía o, en su defecto, ser institucionalizado».

Desde la ONG Suma de Voluntades, que trabaja a sol y a sombra para paliar la vulnerabilidad de los menores en Paraná, enfatizan «la evidente falta de territorialidad del Copnaf, que no sabe o no puede profundizar en la vida de los menores y de su entorno, pero es el que dictamina. Entonces toma decisiones sin tener todas las cartas en la mano y se está jugando con la vida de los niños«.

Meses atrás hubo marchas de organizaciones de mujeres reclamando para que una madre volviera a tener a su hijo, que vivía con sus abuelos maternos. «El gurí estaba en excelentes condiciones, pero el Copnaf estaba decidido a restituírselo a una madre destruida por las drogas. No quiero decir que madres o padres adictos no quieren a sus hijos, pero sí que no pueden sostener sus vidas, ¿cómo harían con un menor? Por suerte el caso se pudo judicializar y se dictaminó que el niño siga con los abuelos».Víctor "Chicha" Barreto (derecha) junto a su mamá y su hermanita.Víctor «Chicha» Barreto (derecha) junto a su mamá y su hermanita.

Casos como estos se multiplican en Entre Ríos. «Desde Suma de Voluntades no sólo hemos suplicado por la intervención del Copnaf para casos puntuales, sino que nos comprometimos a acompañar al territorio a las asistencias sociales a fin de que vean en las condiciones que se encuentran padres e hijos pero no nos han dado bolilla, se quedan en sus escritorios y nosotros seguimos en el barro. Ahora, a partir de lo que pasó con Chicha, vamos a hacer expedientes para que cada caso quede registrado».

El recordado caso Tahiel

En mayo pasado, una noticia conmocionaba a la provincia de Entre Ríos y al país. Se trataba de la muerte de Tahiel M., asesinado a golpes por su madre Macarena Ortíz y su padrastro Alfredo Ferreyra, quien se suicidó en la cárcel. «Es un caso muy similar al de Chicha: el Copnaf le sacó la tenencia a su tía y a su abuela para dárselo a una madre adicta, al igual que su pareja. Yo hablé con la abuela de Tahiel, que hicieron denuncias pero el Copnaf nunca la escuchó», le cuenta a Clarín Gabriela Lena, diputada entrerriana de Juntos por el Cambio.

Sobre el caso Tahiel, el Copnaf señaló que como organismo de protección «no conocía la situación por la que estaba atravesando Tahiel y que no recibió ninguna demanda de intervención por maltrato de integrantes de la familia». Al respecto, Lena afirma que es mentira porque hubo denuncias de la familia, pero el Copnaf decidió no intervenir por un tema de vínculo político entre el organismo y el padrastro».

«Es desesperante recorrer la lista de hechos que han sucedido en el Copnaf en los últimos años. No se trata de casos aislados, es estructural. El Copnaf, que es un organismo autárquico, está presidido por una persona que fue puesta en el cargo sin idoneidad, sino por una cuestión política. Hemos pedido con urgencia la intervención a un organismo nacional como la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, a cargo de Maria Graham, sin tener respuesta alguna»

Al cierre de esta nota, Clarín continuaba esperando una respuesta de las autoridades del Copnaf. La diputada agrega: «Hay lugares neurálgicos como este organismo en el que no podés elegir quiénes lo conducirán por ideologías políticas, sino que tenés que pensar en poner gente que de verdad conozca del tema y no un militante«.

Fuente Clarin