El Parque Nacional Talampaya se encuentra ubicado al Noroeste de la Argentina, en el centro sur de la provincia de La Rioja, Dpto. Gral. Lavalle, tiene una superficie de 215.000 ha.
Este parque fue creado para resguardar importantes yacimientos arqueológicos y paleontológicos, en un imponente marco paisajístico de gran belleza, junto a la flora y la fauna características del monte.
Talampaya es una conjunción muy singular de belleza natural, reserva arqueológica y tesoros paleontológicos. Todo se da cita en las serranías bajas del oeste riojano, donde se ubica este parque nacional, creado en 1997 a partir de una reserva provincial, y que posee una superficie de 215.000 hectáreas.
Entre sus notables formaciones naturales, causadas por los procesos erosivos que forman cañadones de rectos y altos paredones, el agua, el viento y el tiempo moldearon figuras caprichosas, configurando un ambiente lleno de misticismo.
Talampaya , que proviene de la conjunción de voces quechuas y significa "río seco del tala" (tala: árbol autóctono), sintetiza en su nombre los rasgos principales de su paisaje y clima.
Existen las denominadas huayquerías , amplios sectores casi desprovistos de vegetación, donde sólo se encuentran unas pocas hierbas carnosas como la verdolaga, especie argentina exclusiva. Es importante saber que la mayoría de las plantas de la región tiene una aplicación en medicina naturista.
La tierra yerma presenta una vegetación arbustiva, rala y achaparrada, como el retamo, que prácticamente no posee hojas y la fotosíntesis la realiza en sus tallos verdes; las jarillas de follaje brillante y resinoso; y la brea, cubierta de flores amarillas en primavera. También suelen verse algunas cactáceas como los puquis y varios cardones, además de la chica, un arbolito de los faldeos serranos que es endémico de La Rioja, San Juan y San Luis.
En cambio, en los cauces temporarios se despliegan bosques abiertos de majestuosos algarrobos y, en Los Cajones, molles de beber.
Al igual que la flora, las especies animales tuvieron que adaptarse a las inclemencias del clima y, por esta razón, muchos de sus hábitos son nocturnos. Ejemplo de esto son los cuises, vizcachas y armadillos, como así también el pichi llorón y el pichi ciego, en peligro de extinción.
Entre los herbívoros encontramos a la vicuña, el guanaco y la liebre mara y entre las especies carnívoras habitan hurones y felinos como el puma.
Los más curiosos, que dejan verse en las inmediaciones de la entrada a la reserva, son los zorros grises, la chuña de patas negras y la calandria mora. También podremos apreciar de cerca guanacos, lagartijas y el impecable vuelo del cóndor andino que sobrevuela el Cañón de Talampaya
Los escarpados y rojizos paredones, además de servir de morada para el chinchillón, una especie de roedor, dan refugio al cóndor y a otras aves rapaces como el águila mora y el halcón peregrino.
Al igual que otros parques, Talampaya posee varias especies silvestres exclusivas de nuestro país: entre las aves, el gallito arena o pampa-guanaco, el canastero rojizo y el cachalote pardo; y un mamífero como el pichi-ciego o intiquirquincho, pequeño armadillo de hábitos subterráneos.
Entre los sedimentos de arenisca y roca, Talampaya encierra gran parte de la historia de los cambios geológicos que sucedieron en la tierra. En los períodos pérmico y triásico, los aluviones depositaron considerables acumulaciones de óxido y cenizas. Luego, su estructura de areniscas sedimentarias se fue resquebrajando, marcando visibles niveles y estratos que, en las partes superiores se distinguen por su coloración, producto de las erupciones del Terciario.
Desde esos tiempos, no se han registrado variantes geológicas de consideración y en el área conocida como Ciudad Perdida, puede verse el esplendor de las geoformas de Talampaya.
Pero no sólo los cambios geológicos dejaron sus huellas en Talampaya, porque también posee una importante riqueza arqueológica. Los grabados y pintados descubiertos en piedras y cerámicas, dan testimonio de ocupaciones humanas ocurridas entre los años 120 y 1180 de nuestra era. A cielo abierto, las cuevas y aleros del lugar que se utilizaron como vivienda, depósitos y enterratorios, exhiben en sus paredones verticales y rocas, una numerosa cantidad de grabados figurativos (antropomorfos y zoomorfos) y abstractos (geométricos diversos).
Objeto de estudio de numerosos investigadores del país y del extranjero, estas muestras de arte rupestre conforman una de las localizaciones más relevantes del país. Tanto en los sitios conocidos como la Puerta de Talampaya y Los Pizarrones, podemos contemplar estos hallazgos arqueológicos que expresan una fusión armónica entre naturaleza y cultura.
Talampaya no deja de sorprendernos con su riqueza histórica. Porque no sólo atestigua el decurso geológico y arqueológico, sino que es un increíble yacimiento paleontológico en el que se descubrieron los fósiles más antiguos del mundo de fines del Primario e inicios del Secundario (período pérmico - triásico).
Es que Talampaya forma parte de una gran cuenca, integrada también por los campos de Ischichuca, Valle de la Luna y lugares próximos que, hace 200 millones de años y en una superficie de casi 5000km² , presenció cruciales cambios en el proceso evolutivo.
Científicos de la Universidad Nacional de La Rioja, aseguran que en la zona de Talampaya se encuentran los únicos yacimientos en el mundo que cuentan con una secuencia completa de estos fósiles originarios de los dinosaurios.
Entre sus tesoros se cuenta el Lagosuchus talampayensis , una de los primeros dinosaurios que habitó la Tierra, hace 250 millones de años en los inicios del triásico. También se descubrieron fósiles de tortugas con una antigüedad de 210 millones de años, como la Palaeocheris talampayensis .
Más aún, los mismos investigadores que lograron la incorporación del Cañón de Talampaya como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO, reconocen el argumento de no haber tenido en cuenta la espectacularidad de las formaciones, ni la importancia arqueológica, ni tampoco su flora y fauna, sino la jerarquía paleontológica sin igual de Talampaya.
COMO LLEGAR
Si Usted viene de:
La Rioja -Capital - por Ruta Nacional Nº 38 hasta Patquía y luego por Ruta Nacional Nº 150 y su continuación, Ruta Provincial Nº 26.Total recorrido: 230 Km.
Chilecito, por Ruta Nacional Nº 40 pasando por Nonogasta, Sañogasta y Cuesta de Miranda. Luego por Ruta Provincial Nº 18 hasta Pagancillo; de ahí en mas , por Ruta Provincial Nº 26 hasta el ingreso al Parque. Total recorrido: 150 Km.
Villa Unión: Ruta Provincial Nº 26, pasando por Pagancillo.Total recorrido: 69 Km.
Valle de la Luna (Parque Prov. Ischigualasto -Provincia de San Juan) hay poco más de 70 Km. de recorrido, por Rutas Nac. 76 Y 150.
Buenos Aires: luego de pasar la provincia de Córdoba y al llegar a Patquía, cabecera del Dpto. Independencia, se toma la Ruta Nacional Nº 150 y luego su continuación, la Ruta Provincial Nº 26 . Total recorrido: 1270 Km
INFORMACION UTIL
Vías de acceso:
Atraviesa el Parque, la Ruta Provincial Nº 26, en el tramo comprendido entre Villa Unión y Los Baldecitos (localidad limítrofe entre La Rioja y San Juan).
Información:
El centro de informes está ubicado a 14 km de la misma ruta, desviándose hacia el noroeste. Cuenta con sanitarios y bar, y es el punto de partida para los distintos recorridos.
Para visitar Ciudad Perdida, de espectacular belleza y atractivo natural, se debe solicitar una autorización al Guardaparque.
Parque Nacional Talampaya:
Dirección: L. N. Alem s/n
5350 Villa Unión. La Rioja. Argentina.
Tel.: 54 38 25470241.
LINKS DE INTERES
http://www.talampaya.gov.ar/
http://www.talampaya.com
http://www.welcomeargentina.com/parques/talampaya.html
|