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Muchos
de los que vivimos en la Argentina sabemos que el boyero es un pájaro
de nuestros campos y que este animalito ronda en la proximidad de los
bueyes. Es bastante habitual verlos parados sobre su lomo, haciendo de
compañía y por lo general aprovechan la oportunidad para
comerse los bichos que se paran sobre el lomo de los bueyes. Pero también
se le llama boyero o "boyerito" al peón -por lo general
de corta edad- encargado de cuidar y traer los bueyes de las tropas de
carretas cuando éstas hacían un alto en el camino en sus
cansadores viajes. Por estos días ya no se usan las carretas y
menos se utilizan -salvo en algún centro tradicionalista- los bueyes.
Por eso, en la actualidad en las estancias y campos se llama boyero al
peón ocupado de echar al corral la caballada destinada a los trabajos
del día. También el boyero es aquel peón que se dedica
a cuidar a una tropa de vacunos cuando se los lleva a pastar a la vera
de los caminos o a los costados de las rutas o caminos vecinales. Este
peón trabaja vigilando que ningún animal suba o cruce dichas
rutas o caminos, evitándose así algún accidente con
los vehículos que transiten por las mismas. Es bastante habitual
ver en invierno, cuando el pasto o las pasturas merman por las heladas,
animales pastando en los costados de los caminos, con la estricta vigilancia
de los "boyeros". También en el campo se le llamaba boyero
al caballo que utilizaban los peones de campo que arreaban los bueyes
al momento de atar las carretas. Este animal, cuando salían las
carretas a recorrer terreno, iba atado en la culata de la última
carreta. Lógicamente estas costumbres de las carretas y la utilización
de los bueyes han desaparecido, pero es bueno recordar su utilización.
Porque el uso de las carretas fueron esenciales para el fortalecimiento
de la economía de los comienzos de nuestro país. Actualmente
en el interior muchos niños ganan dinero haciendo el trabajo de
"boyeritos" cuidando animales que se lleven a pastar a diferentes
lugares, fuera del propio campo.
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