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La
trucha es una de las especies de mayor producción y rendimiento
comercial, la cría de este pez en la Argentina todavía no
ha pasado de ser una incipiente actividad, con un volumen promedio de
un millón 250 mil kilos anuales que durante este año podría
trepar a las 2.000 toneladas.
Por otra parte, los especialistas internacionales en la materia coinciden
en que nuestro país reúne una serie de características
sumamente propicias para el desarrollo de la cría de truchas, un
negocio perteneciente al ámbito de la acuicultura. En efecto, la
región patagónica es reconocida por la temperatura ideal
de sus lagos favorable para alcanzar una productividad excelente de este
salmónido. Su cría en cautiverio se verifica en las provincias
de Río Negro y Neuquén, registrándose además
importantes proyectos en la provincia de Córdoba y en el noroeste
del territorio nacional.
Factor que si se suma a la tendencia mundial al consumo de alimentos ricos
en proteínas y de bajo contenido graso que le deparan a su carne
ventajas comparativas respecto a otras, que hacen abrigar la posibilidad
de colocar el producto en el mercado externo, especialmente en los Estados
Unidos, Europa y Japón, convierte a este emprendimiento en un interesante
proyecto comercial.
Comienzos
Las
truchas, en función de sus características, se dividen en
tres familias:
· Fontinalis o de arroyo: esta especie es muy común en los
lagos aunque tiene una presencia restringida en ambientes que no sean
aguan frías y oxigenadas próximas a la cordillera. Se identifica
por el borde blanco seguido de una franja negra que lucen en sus aletas
pectorales, ventrales y caudales, presentando en sus flancos manchas rojas
rodeadas de un halo celeste, y otras amarillas dispersas. Durante el período
próximo al desove puede presentar al vientre de color muy rojo.
· Trucha marrón: es de origen europeo, puede alcanzar un
peso superior a los 15 kilos y se distingue por sus manchas negras rodeadas
de un halo claro presente en todo el cuerpo salvo en la zona ventral.
· Arco iris o plateada: abunda en todos los lagos y ríos
de las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz
y Tierra del Fuego, aunque es originaria de la costa oeste de los Estados
Unidos. Pese a ello, se ha aclimatado perfectamente al ambiente nativo
y se diferencia de los ejemplares anteriores por una banda rojiza longitudinal
que se extiende por los flancos de su cuerpo incluyendo la cabeza. Si
bien esta coloración es típica, puede variar entre algunos
individuos y tiende a desaparecer en otros denominados plateados.
De las tres, es precisamente esta última la que se cría
en el país con vista a su posterior comercialización a escala
industrial.
Sistemas
Las
truchas pueden ser criadas de dos maneras que básicamente no presentan
diferencias en cuanto al desarrollo de la cadena de producción,
aunque sí en sus costos. La más onerosa supone la excavación
de estanques en un suelo que no sea muy permeable. Por una cuestión
de higiene, suele recomendarse la construcción de los mismos en
cemento.
Bajo esta primera metodología, el agua es introducida por un extremo
del estanque y sale por otro en forma constante, habiendo que calcular
que para producir cien toneladas de truchas por año se necesita
disponer de un caudal de mil litros de agua por segundo distribuida en
varias estanques.
Los estanques en tierra son muy costosos porque hay que construir un canal,
un sistema de captación de agua de río con una boca-toma
que funcione bien durante todo el año y un recolector de agua.
Es mucho más laborioso y la inversión inicial por lo tanto
es mayor.
En cambio, el otro sistema, recomendado por los especialistas para quienes
recién comienzan en la actividad, que en rigor es el que utiliza
la mayoría de los productores en la Argentina y que además
es mucho más accesible, se lleva a cabo en una jaula flotante conformada
por un bastidor de madera o metal liviano del cual cuelga una red de tela
sintética donde don introducidos los peces para su crianza.
Esta jaula flotante es colocada en un río, lago o laguna y en su
interior no pueden introducirse alevinos (truchas pequeñas) que
pesen menos de 1,5 gramos en virtud de que se escurrirían por los
orificios de la familia.
Un dato imprescindible para calcular el volumen de truchas que el criador
estará en condiciones de producir por año, en la medida
en que las redes soportan densidades de 5 kilos de peces - independientemente
del tamaño que presenten - por metro cúbico de agua, y en
base a ello podrá alcanzar una estimación de cuántas
jaulas necesitará adquirir de acuerdo a esa meta.
Alimentación
El
insumo más importante que requiere el emprendimiento es el alimento.
Las truchas son muy exigentes en cuanto al tenor proteico que necesitan,
y por lo tanto se les debe suministrar harinas de alta calidad, en forma
constante y con una frecuencia de una vez por hora cuando todavía
son pequeñas.
Se trata de un alimento balanceado y peletizado a base de harina de pescado
que se adquiere a $1 el kilo, precisamente el volumen necesario para obtener
el mismo peso por año equivalente en truchas. El índice
contemplado para dosificar las raciones de comida está comprendido
entre 0,5% y 3% del peso diario de cada pez; una variable que a la vez
se combina con la temperatura del agua en razón de que cuando más
cálida sea, más grande será la ración diaria
que se le deba suministrar. Y a la inversa: cuando en invierno la temperatura
del agua es más fría, la proporción que se les dé
tiene que ser más baja.
El alimento se distribuye en forma manual y en base a un movimiento semicircular.
A medida que las truchas se aproximan al tamaño apto para su venta,
esta operación tiene que ser realizada dos veces al día.
La
clasificación de las truchas por tamaño para hacer más
eficiente el suministro de la alimentación y el aprovechamiento
del espacio de cada red son las tareas más relevantes de todo el
proceso, debido a que el crecimiento de este pez es muy desparejo. Esta
operación se puede realizar en forma manual a través de
unos cajones provistos con varillas de madera, de tal modo que una vez
colocadas allí, las truchas grandes permanezcan en el interior
del habitáculo y las pequeñas se escurran a través
de ellos.
Esta operación hay que realizarla periódicamente porque
de lo contrario las truchas crecerían en forma despareja con el
riesgo latente de que como son caníbales, las más grandes
se coman a las más chicas.
Comercialización
Dentro
del país existen tres grandes esferas de comercialización:
una está comprendida por los restoranes y hoteles turísticos.
El otro gran mercado son los hipermercados y las pescaderías de
Buenos Aires. Y hay un tercer mercado importante que es el exterior, donde
la trucha se vende a $17 el kilo, aunque la actualidad haya un solo criadero
ubicado en Neuquén que exporta a los Estados Unidos, Europa y se
encuentra actualmente en negociaciones para introducir su producción
a Japón.
Durante siglos los salmónidos (salmones y truchas) fueron salados,
secados y ahumados para preservarlos de la descomposición y con
el propósito de que fuesen susceptibles de ser consumidos durante
períodos prolongados de tiempo.
Actualmente existen diversas técnicas de ahumado: en frío,
doble, fuerte, caliente y aromatización. Esta última se
realiza mediante el agregado de aditivos que brindan sabores semejantes
al ahumado. Y si bien el consumidor exigente prefiere truchas y salmones
ahumados según el método convencional, últimamente
los especialistas observan una tendencia creciente en la demanda de productos
aromatizados.
El costo que le insume al productor aplicar dicho tratamiento a la mercadería
varía mucho de acuerdo al volumen de pescado que le entregue a
la planta procesadora, en la medida que cuanto mayor sea la cantidad de
trucha, menor será la cifra que le cobrará al criador por
el servicio.
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