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La Sequía

La sequía es, en realidad un componente normal del clima que ocurre casi todos los años en muchas partes del mundo aunque sea difícil de creer.

Es importante diferenciar entre aridez y sequía, la primera es la característica que define a un clima concreto, el estado permanente de bajas precipitacioenes de algunas áreas de la Tierra (un desierto es una zona árida porque normalmente no llueve nada o casi nada), en cambio una sequía es un estado temporal, fuera de lo que se considera normal para esa zona determinada (puede haber una sequía en el Amazonas, pero eso no quiere decir que sea una zona árida).

Factores condicionantes y determinantes 

La ocurrencia de una sequía depende de los siguientes factores determinantes que impulsan la emergencia del fenómeno:     

  • ¨       la evapotranspiración,
  • ¨       el déficit de la precipitación.  

 La sequía pertenece al esquema climático normal de las regiones semiáridas y, en consecuencia, está relacionada con la alta variabilidad de las precipitaciones. 

 La variación de la precipitación en un lugar dado y entre épocas determinadas constituye el factor de impulso principal de las sequías. A su vez, dependen del condicionamiento impuesto por los cambios en la presión atmosférica con las consiguientes alteraciones en la circulación general de la atmósfera. Las sequías están asociadas a condiciones predominantemente anticiclónicas que persisten durante un cierto tiempo. 

 Otro factor condicionante es la modificación de la cubierta vegetal y de las condiciones del suelo producidas por esos cambios en la circulación atmosférica que pueden constituir un proceso de realimentación para prolongar la sequía. 

 Las sequías se pueden caracterizar por una carencia del  factor de impulso que son las precipitaciones debido a valores de temperatura que hacen que la evapotranspiración potencial se mantenga alta, aunque la evapotranspiración real de ese momento sea pequeña por falta de agua. La sequía no es, como se ve, una entidad tan bien definida como la inundación, porque procede de un decrecimiento en los promedios de precipitación en relación a la necesidad de agua en un período particular y en un área particular. 

 Las sequías resultan de condiciones hídricas en las que prevalece la escasez de agua como resultado de precipitaciones insuficientes en una serie de años sucesivos. La cantidad de lluvia disminuye el promedio y en consecuencia se empobrecen las pasturas, disminuye el rendimiento de los cultivos, falta agua para la gente y los animales. 

Tipos de sequía  

 Debemos diferenciar entre la sequía hidrológica como "permanencia del déficit hídrico" de una sequía "aparente" o sequía agrícola (cuando el agua no coincide con las épocas en que las necesidades agropecuarias lo exigen).  

 La sequía agrícola es de corta duración y afecta el ciclo vegetativo de las pasturas y los cultivos. En general no altera demasiado los balances hídricos anuales y un indicador es la baja de la napa freática. 

 La sequía hidrológica altera el balance hidrológico anual debido a su duración (permanencia de la carencia de lluvias) y los indicadores son:  el descenso notable de la napa freática, la seca de las lagunas. Es extensa en superficie y no coexiste con la inundación. Puede morir la vegetación y comenzar la erosión eólica.

La niña

Lo que provoca 'La Niña' es un enfriamiento por debajo del promedio de la temperatura del mar a la altura del ecuador. El agua a su vez enfría el aire, que por estar unos dos grados por debajo de lo normal absorbe menos vapor y trae menos lluvias".

La sequia del 2009

El fenómeno afecta a buena parte del país, pero se concentra en una amplia franja que va desde el centro-este al noreste del territorio argentino, incluyendo parte de Buenos Aires y de Santa Fe, dos importantes provincias agropecuarias.

Campos con vegetación escasa o amarillenta, tierra dura y resquebrajada, y vacas flacas o muertas conforman el escenario en las áreas más afectadas.

Según cálculos preliminares públicos y privados, las pérdidas por la sequía suman más de US$500 millones en agricultura y ganadería.

La falta de precipitaciones ha reducido notoriamente la superficie de siembra de trigo y maíz. Además ha disminuido en unas 700.000 cabezas el número de vacas, cuyo alimento vegetal es escaso o nulo por la escasez de agua.

Los ganaderos deben vender los animales rápidamente, antes de perderlos. Esto no sólo implica la pérdida de hembras para reproducción, lo que en el futuro puede hacer peligrar la producción de carne y leche, sino que además deprime los precios en el mercado.