PRODUCCIONES REGIONALES
Mandioca

Arbusto euforbiácea, propio de los países tropicales de América, de dos a tres metros de altura, de hojas profundamente divididas y flores en racimos, con raíz muy grande y carnosa, de la que se extraen almidón, harina y tapioca.
De ala mandioca también se hace harina fina que se extrae de la raíz de este arbusto.
Tanto la mandioca como fruto y su harina se utilizan para la alimentación del ganado como de los humanos.
La mandioca se cocina de diferentes formas, siendo éstas bastante similares a las utilizadas con las papa o patatas.
La harina de mandioca se utiliza para la elaboración de comidas típicas de la cultura guaraní.
Es común su consumo en las provincias argentinas de Corrientes, Chaco y Misiones, como así también en el Paraguay y sur de Brasil.
La mandioca tiene una importancia vital desde el aspecto económico para los habitantes de las regiones antes mencionadas.
La mandioca, y el maíz son las primeras plantas cultivadas en el continente americano, principal planta alimenticia de los pueblos aborígenes americanos.
Fue uno de los primeros cultivos tropicales americanos que el hombre industrializó. Es una gran fuente energética.
Sigue siendo el alimento más económico de países tropicales y subtropicales.
La propagación de la mandioca es vegetativa (agámica) por medio de estacas de sus ramas o tallos.
Requerimientos hídricos y de temperatura de la planta de mandioca
La mandioca requiere u clima subtropical - tropical, regularmente húmedo, es muy sensible a las heladas tardías y ofrece resistencia a las sequías no muy prolongadas.
Agua
La mandioca necesita aproximadamente entre 400 a 600 mm de agua distribuidos adecuadamente durante su ciclo (de septiembre a abril).
Temperatura
La temperatura media necesaria para el normal desarrollo del cultivo es 23ºc. Se detiene el crecimiento por debajo de 16ºc.
La mandioca se adapta a diversos tipos de suelo, particularmente los ácidos. Se desarrolla con dificultad en suelos salinos y alcalinos, bajos y anegadizos.
El suelo debe estar adecuadamente preparado a fin de controlar las malezas, acumular agua y lograr una adecuada superficie de plantación.
La práctica de rotación del cultivo con otras especies tales como tabaco, maíz, poroto, maní, caupí, calabazas, etc., se recomiendan para mantener la fertilidad del suelo, conservar su estructura, controlar las malezas anuales y perennes e interrumpir el ciclo de plagas y enfermedades.
La adecuada selección de las ramas de las variedades y clones que se plantan generan una buena brotación, plantas de mayor vigor y producción de raíces.
La preparación de las estacas - semillas debe hacerse horas antes de la plantación, nunca con dos o más días de anticipación, pues se resecan rápidamente perjudicando su brotación.
De acuerdo a experiencias realizadas con este cultivo en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, las siembras efectuadas en septiembre (finalizado el período de ocurrencia de heladas) son las que registran mejores rendimientos por unidad de superficie.
La elección de las variedades de mandiocas es una práctica importante en la producción. De la misma, dependerá el destino de la cosecha.
La elección de las variedades o clones se harán teniendo en cuenta las recomendaciones de adaptabilidad al clima y al suelo del lugar, buscando variedades de alto potencial de rendimiento y calidad, considerando igualmente el destino de la cosecha.
En la región es posible alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas de raíces frescas y 9 toneladas de almidón por hectárea, en condiciones normales.
Las raíces del cultivo de la mandioca absorben grandes cantidades de nitrógeno (N) y potasio (K) del suelo, las reservas de estos elementos pueden agotarse con cultivos sucesivos, requiriéndose una adecuada fertilización.
Es importante el control de malezas desde las primeras etapas del cultivo a fin de permitir un rápido crecimiento de las plantas.
Cuando se detecta la presencia de alguna plaga en el cultivo se recomienda en primer lugar identificarla, posteriormente seleccionar el producto específico, siguiendo las instrucciones del marbete.
La cosecha de mandioca en la región se realiza usualmente a mano, a partir de enero para consumo fresco humano y de abril para forraje.
Cuando las hojas han caído (mayo - junio) iniciado el receso y madurez del cultivo, se efectúa la elección de las mejores plantas y se cortan las mejores ramas o tallos que son acondicionadas para su recolección y traslado al lugar apropiado para su almacenamiento y conservación.