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Motivos
de esta producción:
La superficie cultivable expresada en hectáreas por habitante caerá
de o,56 ha/habitante en el año 1950 a 0,22 ha/habitante en el 2001.
Esto indica lisa y llanamente que la demanda mundial de alimentos debe
ser abastecida por el incremento de la productividad de la unidad de superficie
y por la utilización de materias primas de alternativas y alto
valor nutricional. Los especialistas que para aumentar las kilocalorías
que consume el mundo hará falta un aporte extra que tendrá
que provenir de la biotecnología con el necesario aporte de fertilizantes
de base orgánica natural, encabezado por los lombricompuestos y
complejos nutricionales proteico provenientes de fuentes nuevas, variadas,
sostenibles y aptas a tal fin.
LOMBRICOMPUESTO
Definimos
al lombricompuesto (HUMUS) como un recomponedor de suelos apto para corregir
la erosión y revertir los procesos de desertificación. Su
aplicación más importantes es la agricultura intensiva (horticultura,
vitivinicultura, floricultura, olivicultura) La horticultura, en la cual,
la combinación del humus de lombriz, desde la primogenia etapa
de los plantines en bandejas hasta su transplante, unido a la horticultura
asociada, a los conceptos biodinámicos y protección contra
plagas por medio de hierbas aromáticas constituyen la baso sostenible
de la huerta orgánica de amplia inserción en los exigentes
mercados internacionales.
¿QUÉ
DEBEMOS SABER DE LA LOMBRIZ?
Principales características:
· La lombriz roja vive normalmente en clima templado. Su temperatura
corporal oscila entre los 19° y 20° C.
· Cuando es adulta mide 5 a 6 centímetros y su diámetro
oscila entre 3 a 5 milímetros.
· Es de color rojo purpúreo con anillos claros y oscuros
en la parte dorsal y color más claros en la parte ventral.
· Pesa aproximadamente un gramo.
· Tiene 6 riñones y 5 corazones.
· Respira a través de la piel.
· No tiene dientes.
· Es sensible a la luz y vibraciones.
· Se calcula un tiempo de vida de 15 años.
CICLO
REPRODUCTIVO:
Cada individuo está dotado de órganos sexuales masculinos
y femeninos, situados en la parte anterior del cuerpo, pero es incapaz
de autofecundarse. En condiciones óptimas de temperatura y humedad
se aparean cada 7 días. La fecundación es recíproca
entre dos individuos que se aparean, de tal forma que cada uno de ellos
recibe el esperma del otro y lo retiene en su aparato genital femenino
hasta el momento de la fecundación.
En la parte anterior del cuerpo, a la altura del primer tercio, la lombriz
adulta tiene un anillo especial, el clitelium, de mayor grosor que el
resto del cuerpo, por donde segrega un líquido viscoso que forma
una especie de cápsula de color amarillo verdoso y de 2 a 3 milímetros
de diámetro, cuya misión es proteger los huevos. Pasados
los 21 días de incubación las crías rompen la cápsula
y salen al exterior y de cada una de ellas sale un número de crías
que oscila entre 2 y 20. Las lombrices recién nacidas son de color
blanco, que se vuelven rosado a los 5 o 6 días y se convierte definitivamente
en rojo oscuro a los 15 o 20 días. El tamaño de individuo
adulto se alcanza a la edad de 7 meses. La actividad sexual disminuye
en meses fríos y calurosos, siendo mayor en los meses templados.
La máxima actividad sexual se logra cuando la temperatura del medio
donde habita oscila alrededor de los 20° C.
PREPARACIÓN DEL COMPOSTADO.
El compostado es una técnica ideada para obtener más rápidamente
y en mejores condiciones la estabilización de la materia orgánica.
La metodología de compostado consiste en crear las condiciones
favorables para alimentar un proceso en el que intervienen materia orgánica,
oxígeno y organismos vivos. Los organismos utilizan oxígeno
del aire para procesar sus alimentos, se nutren de materia orgánica
y van creando la estructura de sus propios cuerpos. Estos organismos (hongos,
ácaros, bacterias, etc.) encuentran en la materia orgánica
los nutrientes necesarios (hidratos de carbono, proteínas, nitrógeno,
fósforo, potasio y oligoelementos) para desarrollar su proceso
de nutrición. El elemento presente en mayor proporción es
el carbono bajo la forma de carbohidratos.
¿EN QUE LUGAR LAS INSTALAMOS?
Es
necesario definir los espacios destinados a las distintas actividades
dentro de un criadero, en general se pueden encontrar 3 zonas de trabajo:
· recepción de materias primas y compostaje
· zona de reproducción
· sector destinado a trabajos generales.
El lecho o cuna puede ser instalado directamente sobre la tierra de unos
10 metros de largo como máximo y unos 2 metros de ancho, dejando
entre cuna y cuna una distancia de 1 metro que sirve para dar de comer
y cordones de sebo de cosecha. Pueden colocarse bordes de madera, mampostería
o cualquier tipo de material. Estos bordes no son indispensables quedando
a criterio del criador. Atención: A) El terreno no tiene
que ser bajo ya que ocasionaría problemas los días de lluvias.
B) Las cunas deben tener buen drenaje para evitar el exceso de humedad.
C) Es importante contar con agua cerca de las cunas como así también
reparo.
¿CÓMO SE ALIMENTAN?
Para comer chupan la comida a través de su boca, cuando la misma
llega al estómago, unas glándulas especiales se encargan
de segregar carbonato cálcico, cuya finalidad es neutralizar la
acidez de la comida ingerida, recorre el tracto digestivo y es expulsada
por el ano que se encuentra en la parte terminal. En su recorrido el material
es enriquecido por las enzimas secretados, por lo microorganismos que
se encuentran en él y transformado en lombricompuesto
o humus de lombriz. Cuando las condiciones del medio son favorables, ingiere
diariamente una cantidad de comida equivalente a su propio peso, del cual
excreta una 60% en forma de humus.
Debemos organizar rutinas semanales o quincenales para dar de comer.
PRODUCCIÓN DE HUMUS:
Debemos tener en cuenta que del total del alimento suministrado, el 60%
es transformado en humus. El humus se comercializa con un 40% de humedad
para conservar las propiedades genuinas del mismo.
El humus de lombriz es un abono muy eficaz, pues además de poseer
todos los elementos nutritivos esenciales, contiene una flora bacteriana
riquísima, que permite la recuperación de sustancias nutritivas
retenidas en el suelo, la transformación de otras materias orgánicas
y la eliminación de muchos elementos contaminantes. El alto contenido
de ácidos húmicos aporta una amplia gama de sustancias fitorreguladoras
del crecimiento de las plantas.
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