La
insulina es administrada por inyección subcutánea (cuando
se toma por boca, el sistema digestivo destruye la hormona antes de que
el cuerpo la utilice). Es importante que este simple procedimiento se haga
correctamente:
•
Suelte la tapa de la aguja. Arrastre el émbolo hasta la marca de
la jeringa que corresponda a la dosis exacta que usted quiera.
• Sujete el tubo de insulina boca abajo con una mano, introduzca la
aguja y empuje el émbolo hacia dentro del tubo para vaciar la jeringa
de aire.
• Arrastre el émbolo otra vez hacia atrás hasta llegar
a la marca, asegurándose de que se ha llenado de liquido, no de aire.
• Saque todo el aire que haya podido entrar en la jeringa hasta que
el liquido este justo en la marca de la dosis y saque la aguja de la botella.
• Limpie el área de la inyección con algodón
y alcohol o con agua y jabón .
• Sujete la jeringa como un bolígrafo en una mano. Con la otra
mano, coja un pellizco y pinche a unos 45 grados.
• Empuje la aguja dentro del tejido subcutáneo. Sujete la jeringa
con la otra mano y con la que queda libre empuje hacia fuera el émbolo
3 ó 4 unidades.
• Si no aparece sangre en la jeringa, empuje el émbolo hacia
abajo por completo y después saque la aguja. No inyecte nunca si
aparece sangre. En este caso saque la aguja, tírela y prepare otra
dosis, inyectándola en otro sitio.
• Después de inyectar la insulina cubra el pinchazo con un
algodón y alcohol y apriete suavemente unos segundos, pero no lo
raspe o apriete demasiado pues esto puede producir que la insulina se absorba
dentro del flujo sanguíneo demasiado pronto. |