¿Quién no lo tuvo alguna vez?. ¡Qué vergüenza nos daba!, especialmente si teníamos que salir con alguna chica. Pero atención: ¡A no apretarse los granitos...! Primero aprendamos cuales son las causas y después veamos como podemos tratar al acné. Existen posibilidades de que nuestro cutis mejore notablemente. ¡Sacáte esa máscara de Bin Laden, por favor...!.
DESCRIPCIÓN:
Trastorno de la piel que consiste en la inflamación del conjunto constituido por el folículo de pelo y la glándula sebácea y aparece como pápulas enrojecidas, comedones cerrados (quistes blanquecinos) y comedones abiertos (puntos negros). Afecta principalmente a los adolescentes. Según su distribución en la piel puede clasificarse como superficial o profundo. En este último caso, las pústulas se proyectan hacia las capas más profundas de la piel, predisponiendo la formación de abscesos.
CAUSAS:
Esta inflamación se da a partir de la obstrucción de los poros de la piel y se manifiesta por la acumulación localizada de pus. La obstrucción responde a la acumulación en el poro de células descamadas, sebo y bacterias que forman, en una primera etapa, un punto negro o comedón. Las bacterias del comedón actúan sobre el sebo e inician una respuesta inmune cuyo resultado es una reacción inflamatoria y la formación de pus. En el acné también influyen factores hormonales, hereditarios y psicógenos que activan en exceso la glándula sebácea y dan lugar a erupciones cutáneas.
SÍNTOMAS:
El acné se manifiesta con erupciones cutáneas, como comedones (acúmulos de sebo y queratina), que se presentan como puntos negros o blancos, pápulas y pústulas. En los casos de acné profundo, se forman quistes de pus que pueden romperse y dejar cicatrices.
DIAGNÓSTICO:
Mediante revisión médica de un dermatólogo.
TRATAMIENTO:
Lavar la zona afectada, dos veces al día, con agua tibia y jabón neutro; suspender el maquillaje basado en aceite, productos con yodo o con alcohol, y tratar de descansar y dormir bien, porque el estrés es un aliado del acné. Pero no se deben apretar ni exprimir los barros o los granos, porque puede inflamarse más la piel y lastimarla o dejar cicatrices. Se pueden aplicar cremas, lociones o geles con antibióticos que producen descamación, como el ácido retinoico. En algunos casos se debe administrar el antibiótico por vía oral por largos períodos, especialmente en los casos de acné profundo. Si la gravedad del acné lo justifica, se puede administrar isotretinoína en forma oral, que da buenos resultados. Este tratamiento debe ser controlado atentamente por el médico ya que puede tener efectos colaterales. Existen productos tópicos de venta libre (como el peróxido de benzoílo y el sulfuro de resorcinol) que ejercen una acción benéfica sobre el acné.
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