| PREVENCION
MEDICA |
| ACCIDENTES
DE TRANSITO |
| Argentina
ostenta uno de los índices más altos de mortalidad
por accidentes de tránsito.
19
personas mueren por día; hay 6.672 víctimas fatales
por año (2003) y unos 120 mil heridos de distinto grado y
miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del
tránsito caótico y accidentes de tránsito superan
los U$S 10.000 millones anuales.
Pero
no se trata de números, sino de vidas humanas. De hombres,
mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus
vidas a causa de un accidente de tránsito.
Son
proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas muertas. Familias
destrozadas. Luchar para transformar esta realidad es el objetivo
de Luchemos por la Vida.
Es
como si un avión de pasajeros cayera todas las semanas muriendo
unas 130 personas cada vez. Y si así ocurriera, seguramente,
no estaríamos tan tranquilos. Las autoridades tomarían
graves y urgentísimas medidas de seguridad.
No
sucede lo mismo con los accidentes de tránsito. Tal vez,
porque las muertes se producen de a una, de a dos, o de a tres.
Los muertos en accidentes de tránsito no nos "llegan"
tanto. Se los considera lejanos, creyendo que son cosas que les
ocurren "a otros". Difícilmente se cree que cualquiera
puede sufrir uno en el momento menos pensado. Nadie al subir a un
automóvil experimenta el miedo que muchas veces se siente
al despegar dentro de un avión.
Sin
embargo, los accidentes de tránsito en la Argentina, son
la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera
sobre la totalidad de los argentinos.
Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las
de otros países (ver cuadro), llegando a tener 8 o 10 veces
más víctimas fatales que en la mayoría de los
países desarrollados, en relación al número
de vehículos circulantes.
Al
momento de los hechos, se dan muchas explicaciones (algunas reales,
otras no tanto) pero que suelen poner siempre el acento -la culpa-
del accidente en "los otros". Rara vez se analiza la conducta
en el tránsito en primera persona.
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| Hablando
de causas... no corra |
¿Cuántos
choferes frustrados de Fórmula 1 habrá entre las calles
y rutas de la Argentina?. A juzgar por los comportamientos, muchos.
Pero no se trata de grandes motores preparados para tal ocasión,
sino de autos, camiones, colectivos y camionetas que circulan junto
a iguales, por calles y rutas, con y sin baches, y no por pistas
profesionales.
En
efecto, la velocidad es una de las causas principales de muerte
por accidentes de tránsito. Muchos argentinos consideran
que no van rápido a 120 Km/h, cuando a más de 90 Km/h
un vehículo es cada vez menos gobernable, aumentando así
el peligro de muerte de sus ocupantes. Tal vez, muchos estarían
vivos de haberse percatado antes de este detalle. A mayor velocidad,
mayor es la distancia que se necesita para detener el vehículo;
más graves serán las consecuencias ante cualquier
falla mecánica., el reventón de un neumático,
una mala maniobra del conductor o cualquier imprevisto que se presente
en el camino.
La
noche, la lluvia y la niebla son causas fundamentales para que deba
disminuirse, aún más, la velocidad. Muchos apurados,
nunca llegaron a destino. |
| Muchos
brindan por su muerte |
Otra
causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito
es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para
manejar no sólo son los "borrachos": un sólo
vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción,
ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.
Bastaría
con recordar la parada de Dolores, en la ruta 2, camino a Mar del
Plata. Cuántos almuerzan en forma abundante y beben alcohol
para después retomar el camino.
Las
bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras,
ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes
y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención
normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone
a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas
de seguridad en el tránsito. Y es falso suponer que el café
o cualquier otro estimulante, anulan sus efectos nocivos. Por lo
menos en 1 de cada dos muertos en accidentes de tránsito
en el mundo, está presente el alcohol. |
| Mejor
conducir de día |
Es
ya un clásico -sobre todo en tiempo de vacaciones- conducir
de noche. Las causas invocadas son múltiples: para llegar
de día y aprovecharlo, porque de noche hay menos tránsito,
porque no hace tanto calor. Cuando en realidad, al viajar de noche,
se triplica el riesgo de muerte.
El
sueño es inevitable y, en el mejor de los casos, disminuye
grandemente los reflejos y la capacidad de reacción. El ritmo
biológico normal de cada persona, hace que ésta esté
acostumbrada a dormir de noche. El conductor ideal, capacitado para
conducir de noche con menos riesgo de quedarse dormido o dormitar,
sería aquél que normalmente durmiera de día
y condujera de noche. Se agrava mucho más si no hubo descanso,
o si se trabajó durante todo el día. Pero peor aún
si la persona cenó abundantemente y bebió alcohol.
Y,
además, lo lógico: la monotonía del paisaje,
la menor visibilidad, sólo en blanco y negro; la posibilidad
de encontrar en la ruta un animal que se cruza, autos sin luces
reglamentarias, y los encandilamientos. Mejor, conducir de día.
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| Ajústese
a la vida |
| La
seguridad pasiva es tan importante como el respeto a las normas de
tránsito. Y el mejor seguro de vida dentro del vehículo
es el Cinturón de Seguridad, que impide ser lanzados contra
el parabrisas, o fuera del vehículo hacia una muerte segura,
en caso de accidente. Con lo que su uso generalizado, disminuiría
en un 60 por ciento aproximadamente la muerte de los ocupantes de
los vehículos accidentados. Inclusive en la ciudad, a poca
velocidad, evita la muerte o lesiones graves. |
| Dele
la espalda a sus hijos |
Qué
difícil es mantener quietos a los más pequeños
de la familia, dentro del auto, sobre todo en los viajes largos.
Sin embargo, es un acto de amor la observancia de ciertas normas:
no es mala educación darles la espalda dentro del automóvil.
Al contrario, se les estará resguardando la vida. Muchos
chicos mueren en accidentes de tránsito, cerca de sus casas,
en brazos de quienes más los quieren. Por eso, la mejor manera
de demostrarles amor es no llevarlos en los asientos delanteros,
ni en los brazos del acompañante, y mucho menos en los del
conductor. Los niños siempre deben ir en los asientos traseros,
ajustados con el cinturón de seguridad y en sus sillas especiales
si son pequeños.
Habrá
que evitar, además, llevar objetos o juguetes pesados o punzantes
que puedan dañar a cualquiera de los ocupantes en caso de
accidente. |
| Peligro
en dos ruedas |
Luces,
elementos reflectantes, casco protector. Tres elementos importantes
que no deben faltar al subirse a una bicicleta. Los dos primeros
hacen que de noche los ciclistas sean vistos en la ruta o calle;
la ausencia de los mismos, puede ser causa de muerte. Muchos de
ellos circulan por las calles de contramano con la excusa de que
ellos ven mejor a los autos, sin tener en cuenta la dificultad de
verlos a ellos, y así más de uno terminó arrollado
por un vehículo. En los países desarrollados existen
sendas para ciclistas. Sería auspicioso que en la Argentina
también las hubiera.
La utilización del casco protector para ciclistas y motociclistas,
tal vez, evitaría más de la mitad de las muertes.
Motociclistas
y ciclomotoristas constituyen otro espectro de riesgo en las calles
y rutas.
El
Exceso de velocidad, la falta de uso del casco protector (la mayoría
de las veces se los lleva colgando del brazo), la falta de respeto
a las señales de tránsito (semáforos, contramano)
y las "proezas" que demuestran sus conductores (wheellies,
zig zag entre los vehículos) son la sumatoria de una lista
de muertes y accidentes sobre 2 ruedas. Y no hay que olvidarse que
afecta, principalmente, a adolescentes y jóvenes. |
| Apunten
al peatón |
| Los
peatones son la víctima codiciada por colectiveros y taxistas
ansiosos. No se les otorga prioridad de paso ni en esquinas ni sendas
peatonales. Y ellos mismos, son la causa de su propia muerte al no
respetar las reglas básicas de tránsito, como por ejemplo,
cruzar por las esquinas con la señal del semáforo a
favor. Se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos,
sin olvidar que todos, en algún momento, se convierten en peatones.
Inclusive los colectiveros y taxistas. Por eso, aún en las
esquinas y sendas sin semáforos, los peatones tiene prioridad
de paso. |
| Trabajar
para transformar |
Es
cierto que el estado y las autoridades tienen en todas estas muertes,
gran responsabilidad: Que muchas rutas y calles no están
en buen estado, ni bien señalizadas. Tenemos vigente una
nueva ley de tránsito y seguridad vial, ley 24.449, pero
su vigencia es en gran parte teórica, y debe tener vigencia
real en calles y rutas. Los controles son escasos y poco efectivos.
La mayoría de la población no conoce ni los test de
alcoholemia, ni controles de velocidad o uso de Cinturones de Seguridad
o Cascos.
También
es cierto que el otorgamiento de las licencias para conducir no
se hace con responsabilidad, ni con la suficiente preparación.
Que todavía no funcionan los controles generalizados sobre
el estado de seguridad de los vehículos. Y que no se brinda
Educación Vial en las escuelas argentinas (salvo el esfuerzo,
entre otros, que realiza Luchemos por la Vida, a través del
Programa Nacional de Educación Vial, Equipos Móviles
de Educación Vial.)
Luchemos
por la Vida brega por cambiar estas realidades. Cada uno, a diario,
sale (y entra) en la selva del tránsito, como muchos que
hoy no están, o quedaron discapacitados, o padecen muchos
sufrimientos. La realidad, podía haber sido diferente, simplemente,
abrochándose el cinturón de seguridad, haber sacado
el pie del acelerador a tiempo, no haber bebido alcohol antes de
manejar, haberse puesto un casco protector a algún elemento
reflectante, o haber cruzado la calle por la senda peatonal.
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El
tránsito es un sistema que hacemos entre todos, en el que
interdependemos unos de otros.
La
vida es única e irrepetible. Más allá de la
responsabilidad de "los otros", cada uno puede salvar
una vida. ¡Tal vez la propia!
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