La tradición de navidad de besarse debajo de un rama de muérdago data del siglo XVII, pero las leyendas sobre esta curiosa planta van más lejos, incluso antes de la época de Cristo. Una leyenda dice que la madera de la cruz de Cristo fue hecha de muérdago, y por esa razón la planta del muérdago fue condenada a vivir como parásito, y es así clasificada hoy en día, condenada a vivir dependiendo de otros árboles como el sauce y los manzanos.
Shakespeare, en la obra Titus Andronicus, llamó el muérdago "planta malvada", refiriéndose al hecho que en cantidades grandes las cerosas bayas blancas son tóxicas. Por otra parte, los antiguos druidas pensaban que la planta tenía poderes curativos y mágicos. En las épocas romanas en Gran Bretaña, Pliny la anciano se refirió al hábito de los druidas de emplear el muérdago en todo tipo de eventos sagrados, incluso usándolo en ceremonias de sacrificios humano. También lo colgaban en los umbrales de las puertas para proteger contra mal. Debido al uso que hacían los druidas del muérdago, los cristianos prohibieron su uso en sus iglesias en Inglaterra.
Debido al respeto que los druidas sentían hacia el muérdago, cuando dos enemigos se reunían bajo esta planta en algún bosque se debía declarar una tregua y deponer las armas. Poco a poco la tradición se fue modificando hasta quedar en el beso que se utiliza actualmente.
En sentido estricto, el besarse debajo del muérdago nunca debía salirse de control. Para prevenir abusos, la costumbre estipulaba que un hombre podía robarle un beso a una dama bajo la rama que colgaba, pero cada vez que lo hacía una baya debía ser cortada de la planta y desechada. Una vez que las bayas se terminaran, el hechizo del beso de la rama del muérdago llegaba a su fin, aunque ese aspecto de la costumbre se actualmente rara vez se aplica.
Hoy en día la tradición la tradición del beso bajo el muérdago genera enormes fortunas a los granjeros, sobre todo en países europeos, donde la costumbre está más arraigada.
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