| DR.AMOR |
| Croqueta
podrida |
Estimado
Dr. AMOR:
Es
la primera vez que escribo a un consultorio sentimental como este. Pero
tengo que comentarle una situación que me está sucediendo
y verdaderamente no se que hacer. Vivo en Capital Federal desde que tengo
uso de razón. Cuando era niño y hasta mi adolescencia vacacioné
todos los veranos en el campo de mi tío Orlando en Gral. Pico,
provincia de La Pampa. Allí pasaba mis días jugando y divirtiéndome
con mis primos y primas, que tenían edades similares a la mía.
Pero a partir de los 14 años, comencé a sentirme atraído
por mi prima Rosaura. Ella tiene mi misma edad, pero se desarrolló
físicamente con mayor rapidez que cualquier chica de su edad. Así
era que siempre que estaba con ella, me sentía atraído sexualmente.
Recuerdo imágenes recurrentes en mi memoria, donde la veo caminar
hacia el tanque australiano -se usaba como piscina- y se zambullía
en él, cual Esther Williams de las pampas. También recuerdo
aquel día que nos agarró la lluvia en el fondo del campo
y tuvimos que guarecernos debajo de un monte de pinos. Ahí ella
se sacó la blusa para escurrirla delante de mí, dejando
ver sus hermosos y bien formados pechos. A pesar de estar con corpiño,
esa imagen de ella sin blusa apareció y aparece recurrentemente
por mi mente. Al llegar a la pubertad, por diferentes motivos dejé
de ir la campo y estuve años sin ver a mi prima Rosaura. Hacia
fin de año, ella y su familia -ya casada y con dos hijos- vinieron
a Buenos Aires, y me llamó por teléfono para que nos encontráramos
a tomar un café y charlar de los viejos buenos tiempos. Fui al
encuentro y me encontré con una despampanante mujer, naturalmente
tostada por el sol campestre, con un cuerpo envidiable y deseable y con
una natural belleza sensual. Tomamos el café y charlamos casi dos
horas, recordando todo tipo de anécdotas, riéndonos por
momentos y emocionándonos en otros. Pero ella volvió a su
ciudad y yo quedé aquí en Buenos Aires.
Y lamentablemente, este último encuentro no hizo más que
avivar mis íntimos deseos de poseerla, de amarla, de estar íntimamente
con ella. A tal punto llega mi obsesión, que cuando estoy haciendo
el amor con mi novia, imagino que lo estoy haciendo con Rosaura.
Doctor, quisiera un comentario al respecto y realizarle una pregunta:
¿está mal que la haya visto sin blusa?
Marcial
de San Isidro. Bs.As.
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Respuesta
del DR AMOR:
Querido
y desorientado Marcial:
Vemos que tu recuerdo de aquellos momentos que viviste durante tu infancia,
y adolescencia fueron verdaderamente muy fuertes. Vemos además
que dichos recuerdos son siempre relacionados a tu prima, su cuerpo, su
andar, y a todo lo que sentías por ella. Ni un comentario sobre
los caballitos, el pastito, las vaquitas, los chanchitos, nada. Lo que
más lamentas de todo esto es que esta calentura tuya no es correspondida
por tu prima. ¿Y no será que nunca se lo dijiste? Porque
quizás ella también sintió o siente algo por vos.
O directamente ella nunca imagino tener algo contigo. Claro está
que una relación con una prima no es de lo más correcto.
No conocemos bien el caso de cómo es tu verdadero parentesco con
ella, pero en principio no suena para nada correcto. Además es
bastante común este tipo de fantasías. ¿Quién
no se croqueteó con alguna tía que estaba fuerte y cruzaba
las piernas con minifalda delante nuestro? ¿Quién no vuela
pensando en la dentista que se nos pone encima para revisarnos la boca,
con semejante escote holgado...? ¿Quién no soñó
que la vecina de enfrente nos pida que le cambiemos el cuerito de la canilla
del baño, cuando el marido no está? ¿Quién
no imaginó a Lita de Lázari haciéndonos un puchero
en la cocina de nuestra casa? Todo esto es parte de los ratones que los
hombres nos hacemos para mantener vivo nuestro deseo sexual. Lógicamente,
si cuando estas con tu novia, para excitarte más, a veces imaginás
que estás con tu prima, esta bien. Siempre y cuando sea solamente
a veces. Ahora si cada vez que estás con tu novia, vez a tu prima
en ella, cuidado que estás recorriendo un camino complicadito.
Aquí tendrías que acercarte a un especialista que te ayude.
Anda a ver a un primólogo. Intenta sacar estos recuerdos que se
han convertido en una obsesión y trata que todo pase a ser un lindo
recuerdo de tu infancia y adolescencia.
En relación a tu pregunta final, no está mal que hayas mirado
cuando tu prima se sacó la blusa. Es normal en la adolescencia
vivir con intensidad hechos como este. Lo que no se entiende es como no
le pediste a tu prima que se sacara la blusa, cuando estuviste tomando
café en Buenos Aires...Pensar que la tuviste ahí nomás.
Caramba!!!!
Dr.
Amor
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