EL COLUMNISTA
"RETENCIONES Y COMPENSACIONES: UNA FORMULA IN ETERNUM" por ALE RAMIREZ

(29/2/2008) En vísperas de que el gobierno nacional argentino vuelva a subir las retenciones a las exportaciones de los principales productos agrícolas, las discusiones y análisis filosóficos por parte de analistas y operadores se encuentran a la orden del día. Muchos indican-y quizás es un pensamiento esperanzador- que las autoridades de una vez por todas van a entender los perjuicios que provocan a los productores dichos impuestos a la exportación. Sin darse cuenta que los funcionarios y la propia presidente lo entienden a la perfección.  Llama la atención que una vez que se conoció públicamente la versión del posible nuevo aumento de las alícuotas de las retenciones, solamente una entidad haya manifestado algo, teniendo a las demás en el mayor de los aletargamientos. ¿Quizás no es conveniente hablar? ¿Alguno le prometió algo a alguien? Preguntas frecuentes que se hacen los productores argentinos. Pero en definitiva, cuando se tome la mencionada medida, no habrá argumento alguno que haga cambiar las decisiones del gobierno nacional, que se encuentra totalmente decidido a seguir con estas prácticas intervencionistas intentando que los valores de los granos (alimentos) no suban y perjudiquen primero los índices inflacionarios, y segundo los bolsillos de los que menos tienen. “Si subimos las retenciones y damos más compensaciones, bajamos los precios internos…” decía un alto funcionario del gobierno, enarbolando un excelente argumento mediático sin considerar que puede llegar a ser falaz y avieso. Aquellos que pretenden que las autoridades permitan que el pan pase de valer 4 pesos el kilo a más de 10 pesos, deben olvidar semejante utopía. Porque esto es exactamente lo que pasaría si se liberan los mercados, ya que el trigo nacional subiría más de un 40%. Imaginemos que pasaría si sube el maíz, la soja y el girasol. Automáticamente subirían en la misma proporción los costos de la alimentación de los aviares, vacunos, porcinos, vacas de tambo, etc, haciendo subir los valores de los productos terminados de los mencionados productos. Ej, leche, carnes, embutidos, aceites, etc. ¿Alguien puede considerar que este gobierno permitiría semejante cosa?. Además, debemos tener en cuenta que por allí se comenta que el tema de las retenciones/compensaciones beneficiarían a más de muchos. Entre lo que se cobra en retenciones (uno de los impuestos más seguros en su cobro e imposible de evadir) y lo que se paga en compensaciones (en muchos casos tarde y mal) existiría la posibilidad de que algún pícaro se quede con supuestas diferencias. Sin pensar y considerar que puede llegar a haber inescrupulosos que estén cobrando compensaciones sin merecerlas, desde el aspecto de su operatoria comercial.
Por todo esto, es simpático ver como muchos gastan saliva impulsando largos discursos y disquisiciones sobre como habría que bajar, modificar o hasta cancelar el actual sistema de retenciones/compensaciones. Lamentablemente para todos aquellos que nos agradan los mercados libres, esta posibilidad se encuentra muy lejana en el tiempo, al menos en los próximos 4 años. Los productores tendrán que aprender a vivir en semejante escenario, donde las injusticias estarán a la orden del día, teniendo como claro ejemplo lo que está ocurriendo con el trigo. En el extranjero las cotizaciones se apuntalan día a día, y en nuestro país ocurre todo lo contrario, llegando momentos en que no se puede encontrar un solo comprador del noble cereal.
Quizás todo esta perorata parezca demasiado negativa, pero lamentablemente es muy realista. Recordemos lo que dijo el ex Presidente Juan Domingo Perón: “La única verdad es la realidad”. Y en su segundo gobierno (década del 50) las retenciones a las exportaciones llegaron a más del 40%. Todavía, nos falta un poco para llegar a estos niveles de alícuotas. Solamente…. “UN POCO”.

Alejandro Ramírez   
Analista Agropecuario