El Columnista
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Los productores agropecuarios argentinos son los mejores del mundo por Robert Clauss Vercingale Productor de Texas. USA
Soy un productor estadounidense y tengo un rancho en el Estado de Texas, Estados Unidos. Me dedico a hacer ganadería y agricultura. Este año tuve la oportunidad de viajar a la Argentina, invitado por un amigo que vive en la provincia de Buenos Aires y que es productor. Mi amigo me llevó a recorrer y a hablar con muchos colegas míos, que realizan tareas similares a las que yo realizo en mi país. Y verdaderamente mi sorpresa fue total. Porque me pareció fabuloso como los productores argentinos a pesar de toda la realidad que están viviendo, apuestan a continuar produciendo en ese país. Vi como los argentinos utilizan la última tecnología disponible ya sea para la siembra como para la cosecha y el tratamiento de los granos. (quizás usan cosas que en EEUU todavía no es común ver). Los productores de Argentina utilizan las últimas variedades de semillas, probando según las zonas cuales son las más apropiadas. Utilizan sin temor las semillas genéticamente modificadas. Fertilizan y riegan si es necesario y si sus presupuestos se lo permiten. Realmente me cuesta comprender como pueden seguir invirtiendo su dinero, su salud y el futuro de su familia, en producir algo, en un país donde no existe ningún tipo de garantía de precios a la producción, ni posibilidades de créditos a tasas razonables, ni políticas agropecuarias serias y a largo plazo, ni ningún tipo de ayuda vía subsidios. Me sorprendió la falta de promoción que hacen de los productos argentinos en el exterior. También me llamó la atención que si no pueden exportar, que tampoco promuevan el consumo de los diferentes alimentos que hoy los argentinos -por hábito o costumbre- no consumen. Como carnes de conejo, patos, miel, pollos, verduras, etc. Me encontré con un país notablemente rico en su naturaleza, en su clima y en especial en la calidad y calidez de su gente. Si en estas condiciones la Argentina produce lo que produce, no quiero imaginar que pasaría si tuvieran precios garantizados y subsidios como los tenemos nosotros y los europeos.
En el viaje de vuelta a mi país tuve el tiempo para pensar mucho y me dicuenta la magnitud del esfuerzo que realiza la gente de campo de Argentina para salir adelante. A pesar de todo y de todos, trabajando duramente y apostando a un futuro mejor. A un futuro de producción y desarrollo de las familias que viven en y del campo.
Dios quiera que lo logren. Mis respetos y admiración a todos los productores de Argentina.