| 1903-1914
Del nacimiento en 1903 a 1914, se consolida la locura de Lefevre
1903, Henri Desgrange y Geo Lefevre, del periódico L'Auto
se reúnen a almorzar en una "brasserie" de los
grandes bulevares parisinos. Ambos se sientan con una idea: crear
una vuelta ciclista a Francia.
Lefevre, de 25 años, propone: "*Y si hacemos un Tour
de Francia en varias etapas?. Desgrange, de 37 años, alucinado,
le responde: *Tu estás loco?, vas a matar a los corredores.
El 19 de febrero se publica la noticia en la primera página
del periódico L'Auto-Velo. El proyecto incluye seis etapas,
con un total de 2.428 kilómetros y estará dotada con
20.000 francos en premios. Como no se apuntaba nadie al reto ciclista
hubo que ampliar el plazo de inscripciones y la cuantía de
los premios.
El 1 de julio de 1903, frente al hotel Reveil Matin, 60 ciclistas
tomaron la salida de la primera etapa que les llevaría de
París a Lyon con 467 kilómetros de recorrido. Desgrange
se dirigió a ellos con estas palabras: "Que la gran
batalla que vais a librar bajo el sol, al frescor de las noches
y ante las dificultades de las oscuras carreteras, os sea favorable".
 
El vencedor de la primera edición fue un deshollinador llamado
Maurice Garin, posteriormente primer vencedor final en París.
Llegaron al Parque de los Príncipes 21 corredores. No todo
funcionó a la perfección, pero el invento fue un éxito.
Los vencedores son considerados grandes héroes. Garin, Pottier,
Petit Breton, Trousselier se convierten en figuras populares y admiradas.
Enseguida nacen los duelos de aficionados que toman partido por
Garrigou ante Georget o Lapize frente al gigante luxemburgués
Faber. En 1910 se ascienden por vez primera los Pirineos. El Aubisque
lo corona Lapize con la bicicleta en la mano y al divisar a los
organizadores junto a la línea les insulta: ! Asesinos, sois
unos asesinos!. Este mismo año, en 1910, se asoma el primer
español en la Grande Boucle. Se trata del bilbaíno
Vicente Blanco, "El cojo", quien se desplaza en bicicleta
desde Bilbao a París y llega tan cansado que no puede acabar
la primera etapa.
A partir de 1911 llega la supremacía de los belgas. Defraye,
Heusghem, Lambot, Buysse Tiberghien y sobre todo Philippe Thys arrasan
a los franceses. Thys es el primer gran campeonísimo del
Tour. Tiene una clase extraordinaria y su tranquilidad y corrección
producen la admiración de todos los públicos.
1919-1939
Período de guerra, tiempos difíciles para los héroes
Tras cinco años de parón por la I Guerra Mundial,
Desgrange relanza la carrera siete meses después del armisticio.
Renace el espíritu del Tour, pero no sin dolor porque el
conflicto se cobra la vida de tres campeones: Faber, Lapize y Petit
Breton.
De los 69 corredores que salen en la edición de 1919 sólo
11 completarán todo el recorrido. La larga inactividad pasaba
factura. Los belgas siguen arrasando, con las victorias de Lambot,
Thys por tercera vez, y Leon Scieur hasta que el mayor de los Pelissier
consigue en 1923 entrar en París con el maillot amarillo.

Este año se crea el emblemático jersey amarillo de
líder. Desgrange accede a la petición de sus colegas
periodistas para distinguir en el pelotón de corredores al
líder de la clasificación general. Lo llevó
por vez primera Eugene Christophe, el viejo galo, entre Niza y Grenoble,
décima etapa de aquella edición.
Un albañil italiano, Ottavio Bottecchia, se impuso con enorme
autoridad en las ediciones de 1924 y 1925 y luego tuvo un final
trágico al morir apedreado por un campesino francés
que creía que le estaba robando las uvas de su viñedo.
Lucien Buysse, el luxemburgués Frantz por partida doble,
y De Waele seguirán impidiendo el triunfo de los franceses.
Desgrange ve el peligro de la pérdida de popularidad del
Tour y se inventa hacer una competición por selecciones nacionales
a partir de 1930.
Francia, con sus ases Leducq, Magne y Speicher apoyados por los
Bidot, Pelissier, Lapebie y Vietto se convierte en monopolizadora
de los triunfos hasta que los belgas dejan de lado sus rivalidades
personales y conjuntan un equipo poderoso con Romain y Sylvere Maes,
Vissers, Vervaecke, Ritserveldt y Vlaeminck que les devuelve la
supremacía.
Mientras tanto aparece un joven escalador italiano llamado Gino
Bartali que se cae en un torrente de agua y pierde una victoria
que tenía en la mano en 1937 en favor del francés
Lapebie. Un año más tarde, Bartali se luce y gana
el Tour con maestría. La II Guerra Mundial impide los épicos
duelos presentidos entre Bartali y Sylvere Maes.
1947-1968
De la posguerra a la modernidad. Aparece Anquetil
El
Tour vuelve a las carreteras después de 7 años de
pausa, concretamente desde 1939 hasta 1947. El diario L'Auto, acusado
de colaborar con los ocupantes alemanes desaparece. Sus propietarios
lanzan uno nuevo llamado L'Equipe. Desgrange fallece el 16 de agosto
de 1940 y su lugar lo ocupa Jacques Goddet.
El 25 de junio de 1947 renace la carrera y de los cien participantes
sólo trece lo han corrido con anterioridad. La carrera se
resuelve en la última etapa. Una sorprendente escapada camino
de París permite a Jean Robic alcanzar la victoria final
sin haber llevado nunca en carrera el maillot amarillo, sorprendiendo
a los italianos Brambilla y Ronconi.
En 1948 regresa el gran Gino Bartali, vencedor diez años
antes, quien se mide a la gran esperanza local Louison Bobet. Su
duelo es apasionante hasta que llegan los Alpes.
En las ascensiones alpinas Bartali, el monje volador, destroza al
francés y demuestra una superioridad insultante. Todavía
parece que puede ser el vencedor un año más tarde
cuando viste el maillot amarillo camino de Aosta. Un pinchazo inoportuno
le hace perder contacto con su acompañante de fuga, su gran
rival Fausto Coppi y este no desaprovecha la oportunidad. 
Kubler y Koblet, dos suizos de estilos completamente opuestos, sustituyen
a los campeonísimos en el palmarés. 1952 será
la confirmación de Coppi como el mejor corredor de su tiempo
con magníficas exhibiciones en Alpe d'Huez y Puy de Dome,
que aparecen por vez primera en la prueba.
Louison Bobet manda en el Tour durante tres años antes del
triunfo del desconocido Walkowiak y de la aparición en escena
de un hombre de frágil apariencia pero de condiciones portentosas
que demuestra, sobre todo, en la lucha solitaria contra el cronómetro,
Jacques Anquetil.
Sin embargo los cinco triunfos del normando, "Maitre Jacques",
tendrán el paréntesis de la victoria de dos excelsos
escaladores, Charly Gaul en 1958 y el español Federico Martín
Bahamontes un año después. La victoria del "Aguila
de Toledo", desatará el entusiasmo de los aficionados
españoles.
En ausencia de Anquetil y con grave accidente de Riviere, el italiano
Nencini, inscribirá su nombre en el palmarés de la
Grande Boucle antes de que Anquetil encadene cuatro triunfos consecutivos
donde sus únicos rivales serán Bahamontes y Poulidor,
el eterno segundón.
La desaparición del normando deja la prueba sin dueño.
Gimondi, Aimar, Pingeon y Janssen son dignos vencedores de una carrera
que ha abandonado la fórmula de equipos nacionales por la
más realista de los equipos comerciales. La televisión
irrumpe con fuerza en un deporte transformado en extraordinario
vehículo publicitario.
1969-1977
Eddy Merckx, aparece "El Canibal"
Aparece en el Tour un debutante belga llamado Eddy Merckx nacido
en Meensel Kiezegem el 17 de junio de 1945 que meses antes había
sido cazado en el Giro por dopaje. Con el aparece el, probablemente,
mejor corredor de la historia, un ciclista que lo ganó todo
y que figura con un historial inigualable.
Sus cifras no admiten discusión: 96 días de amarillo,
vencedor en 34 etapas, 5 victorias absolutas y 3 maillots verdes.
En su primera aparición deja su tarjeta de visita, en la
etapa reina de los Pirineos ataca a 130 kilómetros de meta
y gana en Mourenx. Nacía un auténtico "dictador"
del pelotón. 
Campeón mundial de aficionados con 19 años, en 1965
hizo su debut como profesional. En 1969 disputó su primer
Tour de Francia. Al final, la conclusión es que había
pasado un ciclón. Eddy Merckx ganó la general, la
montaña, la clasificación por puntos y con el Faema
venció por equipos. 
La exhibición de Merckx se extendió en la contrarreloj,
en la montaña y en el llano, además puede derrotar
a los más veloces en un esprint. Empieza la era del más
grande de todos los tiempos, pero el español Luis Ocaña
pone en peligro su triunfo de 1971 hasta que una caída en
el descenso del Menté le deje fuera de combate.
Merckx hizo de su pasión su oficio. *Hay algo más
maravilloso que eso?, dijo el "Canibal". Ese, al parecer,
fue su secreto. Ocaña en ausencia del "Caníbal",
sobrenombre que retrata el insaciable apetito de victorias de Merckx,
será triunfador en 1973, antes de que el belga firme su quinta
victoria.
Todavía rozará el triunfo en 1975, pero sufre un gran
desfallecimiento y no puede con la sexta victoria. El francés
Bernard Thevenet consigue el primero de sus éxitos que reeditará
dos años después. En el medio, un pequeño escalador
belga, Lucien Van Impe, que alcanzará a Bahamontes en el
récord de seis reinados de la Montaña, inscribirá
su nombre entre los vencedores.
1978-1986
Del Canibal al Caimán Hinault, dos monstruos
Bernard Hinault es uno de los ilustres en el Tour de Francia, uno
de los componentes del club de los "cinco". Nació
en Yffiniac (Bretaña) el 14 de noviembre de 1954. En 1978
y con solo 23 años corrió como un veterano y ganó
al experimentado holandés Joop Zoetemelk. No fue una casualidad,
ya que debutó en el Giro y en la Vuelta con victoria.
Hinault es la nueva referencia del ciclismo mundial después
de la era Merckx. Como el belga, es un ganador nato y sabe defenderse
perfectamente en la montaña y en la contrarreloj. Vuelve
a ganar en 1979 y de manera todavía más rotunda: gana
siete etapas y relega a Zoetemelk, de nuevo segundo, a más
de trece minutos en la clasificación general. 
Un año después se pone de amarillo en los Pirineos,
pero cae camino de Luchon y se ve obligado a abandonar. Zoetemelk,
ahora sí, no desaprovecha su opción a los treinta
y cuatro años y gana el Tour. El fantasma de Poulidor, el
eterno segundón, se alejó.
El llamado "Caimán" volvió en 1981 picado
en su orgullo y vuelve a dar una auténtica exhibición.
Muestra su superioridad desde el principio y se inscribe por tercera
vez en lo más alto del podio. Al año siguiente hace
el doble Giro-Tour. En 1983 gana la Vuelta a España y se
le atraganta el Tour ante la aparición de un grupo de jóvenes
alternativas, entre ellos los españoles Angel Arroyo y Perico
Delgado. Los pronósticos fallan y un francés llamado
Laurent Fignon, de 23 años, se pone de amarillo en la cima
del Alpe D'Huez y ya no la suelta hasta París, su ciudad
natal. Arroyo termina segundo.
Un año más tarde Fignon repite galardón en
pugna con el maestro Hinault, quien sufrió problemas en una
rodilla. La tercera plaza del podio es para el estadounidense Greg
Lemond, otra figura en ciernes que ayudó de manera ejemplar
al ciclista bretón.
Hinault, de nuevo con la ayuda de Lemond, consiguió el quinto
Tour en 1985, por lo que igualaba a Anquetil y Merckx. Esta vez
falló Fignon debido a una tendinitis Fignon no puede presentar
batalla por una inoportuna tendinitis.
En 1986 Hinault se pone líder en Pau, donde Delgado le gana
al sprint en llegada de los dos en solitario. Vence en Alpe d'Huez,
agarrado de la mano de Lemond, quien le toma el relevo generacional
y relega a su jefe a la segunda plaza. El sexto Tour se quedó
en la puerta. Hinault fue profesional de 1974 a 1986. Participó
8 veces en el Tour y obtuvo 28 victorias de etapa.
1987-1990
Delgado alegra la siesta a los españoles
El Tour de 1987 fue el de la emoción hasta el último
momento, el de las alternativas en el maillot amarillo y el de la
recuperación para el espectador televisivo español
de la carrera francesa. La hora de la siesta se vio sacudida por
la presencia de uno de los corredores más carismáticos
de la historia, el segoviano Pedro Delgado. 
Ya sin Hinault y con el estadounidense Lemond convaleciente por
un accidente de caza, los protagonistas, junto a Delgado, fueron
un irlandés, Stephen Roche y un francés, Jean Francois
Bernard. El maillot amarillo cambia de protagonista con facilidad
y los tres lanzan sus bazas en distintos escenarios.
Roche se lanza en la cronometrada de Futuroscope y Delgado golpea
en la montaña. Bernard gana en el Mont Ventoux. Se llega
al penúltima día con todo por decidir y es Roche el
que acaba de amarillo en París con solo 40 segundos de ventaja
sobre Delgado.
En 1988 llega la hora de Delgado, quien toma el relevo de Luis Ocaña
15 años después. El español demuestra que es
el mejor escalador del mundo, pero un polémico caso de presunto
positivo sacude al Tour y a toda España, entusiasmada con
las aventuras de Perico.
Delgado da positivo en la etapa de Villard de Lans con una sustancia
llamada Probenecida, la cual se encuentra prohibida en la lista
del Comité Olímpico Internacional pero no en la de
la Unión Ciclista Internacional. Esto le permite conservar
el jersey de líder que se puso en Alpe D'Huez.
Los dos años siguientes fueron de dominio estadounidense,
concretamente de Greg Lemond. Un 1989 que se recordará por
el retraso de Delgado en el prólogo. Llegó tarde y
perdió 2.54 minutos, un lastre del que ya no lograría
desprenderse. La pelea estuvo entre Lemond y el francés Fignon,
y ganó el primero por 8 segundos, en un final de infarto.
Perico fue tercero a 3.34 del vencedor.
En 1990 apareció un italiano llamado Claudi Chiappucci, representante
del ciclismo combativo. Este personaje protagonizó una escapada
en la primera etapa que otorgó una ventaja de 10 minutos
respecto a los favoritos, en una jornada de despiste general.
La broma apretó las clavijas a los Lemond, Delgado y al holandés
Erik Breukink. Finalmente Lemond se imponía a Chiappucci
con una diferencia de 2.16. Perico fue cuarto y Lejarreta quinto.
1991-1996
Indurain, una máquina de ganar
Indurain se convirtió en una auténtica máquina
de ganar el Tour en los primeros años de los 90, un "extraterrestre",
según publicó L'Equipe, que arrasaba en las contrarreloj
con una enigmática sonrisa que se escondía detrás
del casco. Un personaje cercano a la ciencia ficción.
Elevado al olimpo del ciclismo con el paso de los años, este
personaje de Villaba (Navarra), se crió a la sombra de su
compañero de equipo Pedro Delgado, un ídolo para la
afición española y representante de esos corredores
"que te pueden salir por cualquier lado".
Indurain, hijo de un agricultor, pasó a profesionales después
de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. Todo un atleta
de físico impresionante, grande, corpulento (1,88 m y 78
kilos), alejado del prototipo de escalador. Su descomunal fuerza
y su inteligencia en carrera suplieron cualquier prejuicio y en
1991 ya tenía en su palmarés el primer Tour. Era su
séptima participación en la Grande Boucle.  
Un año más tarde, en el olímpico 92, firma
una inolvidable contrarreloj en Luxemburgo en la que es capaz de
aventajar al segundo en tres minutos. Una generación de corredores
como Chiappucci, Bugno, Virenque y Jalabert, no pueden impedir que
el español marque el principio de una imparable era.
En el 93 Y 94 el esquema se repite y "Miguelón"
no falla en la primera cita con el cronómetro. En el Lago
de Madine y en Bergerac vuelve a saltar las fronteras de la lógica
y los calificativos se agotan.
En la montaña se ve otro tipo de corredor, especialista en
defender su renta acomodándose al ritmo del más exigente
y controlando con suma frialdad a cualquier rival con la autoridad
del más fuerte. Nunca demarró al estilo explosivo
y cruel de Perico Delgado, sino que aguantaba o como mucho, imponía
un ritmo constante insufrible para los demás.
Insensible a las tentaciones de la gloria, su persona se siente
ligada a su familia y a su Navarra y en el entorno profesional,
solo dos personas, José Miguel Echavarri y Eusebio Unzue,
han dirigido al fenómeno español, técnicos
de Reynolds y Banesto.
En 1995 llega la gloria completa con un récord incluido.
Se convierte en el primer corredor que gana 5 Tours consecutivos,
el mismo año que muere tras una caída el italiano
Fabio Casartelli. En España ya no es una figura, es un mito
y se le considera el mejor o uno de los mejores deportistas de la
historia.
Un año más tarde, en el 96, subiendo el puerto de
Les Arcs, Indurain empieza a quedarse rezagado. Su imagen resulta
extraña. Está en apuros, pierde mucho tiempo, sus
rivales se le despegan. Era el principio de su final. El sexto Tour
no fue posible.
1997-2005
Armstrong se dispara hacia el grupo de los mitos
El ocaso de Indurain da paso a un corto periodo de transición
de tres años hasta la llegada de otro gran campeón
que encadena cuatro Tours consecutivos y que aspira a colocarse
el próximo 27 de julio en el salón de las leyendas.
Se trata del estadounidense Lance Armstrong. 
El danés Bjarne Riis gana el sexto Tour que no llegó
a la vitrina de Indurain. Una carrera que dejó para la historia
el sufrimiento por habitual del campeón navarro en el ascenso
a Les Arcs, en los Alpes. Aquel día el extraterrestre volvió
a tierra, pero ya sin gloria.
Un año más tarde, en 1997, llega el turno para el
primer alemán que llega de amarillo a París. El joven
Jan Ullrich, un producto de la Alemania del este se exhibe en contrarreloj
y derrocha fuerza en la montaña. Dicen que Indurain ya tiene
relevo, pero todo quedó en un atrevido comentario.
1998 es un año negro en la historia del Tour. El caso Festina
impregna la ca rrera
francesa de escándalos y sospechas que lesionan seriamente
la imagen de este deporte. El italiano Marco Pantani gana 33 años
después de Felice Gimondi.
El Tour recibe al ya mítico Lance Armstrong en 1999. El americano
se presenta después de haber derrotado a un cáncer
y se impone con una autoridad sorprendente. Arrasa en contrarreloj
y en la montaña patenta una frecuencia de pedalada que asombra
a todo el mundo. Ese año le acompaña en el podio como
tercero el español Fernando Escartín.
Los tres años siguientes sigue el estricto guión de
Armstrong. La máquina de Texas no perdona. A su calidad natural
acompaña una exquisita profesionalidad, una ambición
sin límites, una planificación dirigida siempre al
Tour y un equipo de lujo hecho a su medida. 
Sus rivales se eternizan en su lucha por desbancarle. Ullrich finaliza
segundo en 2000 y 2001, y el español Joseba Beloki tercero.
No hay manera. En las cronometradas se dispara y en montaña
impone respeto. Nadie le ataca, y si alguien lo hace se encuentra
con una demoledora respuesta.
El póquer de Armstrong llega en 2002. Esta vez Beloki sube
al segundo puesto. La falta de rivales directos hace la carrera
demasiado previsible, por lo que el americano se dispara hacia su
gran reto de alcanzar el escalón de los cinco Tours. Allí
le esperan Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. A sus 31 años,
ha participado 8 veces en el Tour y tiene en su palmarés
15 triunfos de etapa.
En el 2003 Lance Armstrong ganó el pulso. El americano logró
en los Campos Elíseos su quinto Tour de Francia consecutivo
e igualó de éste modo la marca histórica lograda
por Miguel Indurain. Jan Ullrich se cayó en la última
contrareloj y eso hizo imposible que pudiese
ganar la etapa en Nantes. Por quinta vez en su carrera el alemán
fue segundo en el podio de París. A pesar de su triunfo,
por primera vez desde que inició sus triunfos en el Tour,
Armstrong mostró en algunas etapas sintomas de debilidad.
La caida de Beloki, cuando iba segundo en la general, antes de pasar
los Pirineos, evitó ver del duelo que podia haberse producido
en los mismos.
El propio Armstrong sufrió tambien una caida en la subida
a Luz Ardiden,
aunque no tuvo conse cuencias importantes y terminó ganando
esa etapa
y consolidando el liderato.
Al terminar el Tour, mucha gente empieza a pensar que este puede
ser el
último de la era Armstrong.
Lance Armstrong tuvo en el 2004 menos dificultades que en el anterior.
La falta de los rivales españoles de años anteriores,
la perdida de tiempo de Jan Ullrich en los Pirineos y la escasa
combatividad que mostraron el segundo y tercer clasificado le dieron
ciertas facilidades para ser el primer corredor en ganar seis veces
el Tour de Francia.
Durante muchos dias, el lider fue el francés Thomas Voeckler
gracias a una escapada en la que consiguió, junto a otros,
sacar un tiempo considerable.
Pero cuando empezó la montaña, ese tiempo se disipó
y Armstrong
se vistió de amarillo hasta el final.
Aunque el año anterior mucha gente empezó a pensar
que sería dificil
para el americano conseguir este tour, habrá ahora que esperar
al año
que viene y ver si es el final de la era Armstrong o aún
tiene más cosas que decir.
2006 - El caso Landis
El 93º Tour de Francia se disputó del 1 al 23 de julio de 2006 sobre un recorrido de 20 etapas + el prólogo inicial y con un total de 3.657 km, que el vencedor cubrió a una velocidad media de 40,784 km/h. La carrera comenzó en Estrasburgo y finalizó en los Campos Elíseos de París, pasando por un total de seis países diferentes: Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Alemania y España.
Otro norteamericano, Floyd Landis, deshonra el maillot amarillo al ser declarado convicto de dopaje cuatro días después de su victoria. Da comienzo una batalla jurídica.
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