Matando el aburrimiento
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La Torre Eiffel
La Torre Eiffel es sin duda una de las maravillas del mundo  moderno, y el símbolo más representativo de Paris, la ciudad más visitada del mundo y una de las más bellas del planeta. En efecto, resulta muy difícil, si no imposible, imaginarse Paris sin la Torre Eiffel, o la Torre Eiffel sin Paris para ser contemplado desde lo alto de la misma. 

En 1889 la Torre Eiffel contaba con una altura de 312 metros, si bien con las posteriores instalaciones de antenas de radio la altura de la Torre Eiffel se sitúa hoy en día en 324 metros, siendo este el punto más alto de cualquier construcción presente en París.

Todo comenzó con la organización de la  conmemoración del centenario de la Revolución Francesa. Entre los muchos proyectos presentados, figuraba uno cuyos primeros estudios databan de 1884 y estaban avalados por el célebre ingeniero Gustav Eiffel, y el proyecto consistía en la construcción de una inmensa estructura metálica en forma de torre que sería vista desde una enorme distancia. El proyecto, lejos de enamorar a los parisinos, tuvo un enorme rechazo social, pese al cual finalmente la Torre de Eiffel sería levantada e inaugurada el 31 de agosto de 1889, tras tres años de obras y polémicas.

Pese a lo impresionante de la obra, lo cierto es que la Torre Eiffel no acababa de gustar, y los parisinos la veían como un inmenso armatoste de hierros, así que se fijó la fecha de 1900 como tope para ser desarmada, tras la conclusión de la Exposición Universal que debía albergar Paris en ese año.

Llegó el año 1900 y todo parecía indicar que la Torre Eiffel sería demolida pese a los intentos infructuosos de los que la admiraban por encontrarle un uso práctico para justificar su conservación frente a sus detractores, y finalmente, sería la armada francesa quien acabaría por salvar la vida de la Torre Eiffel, ya que tras unas pruebas del ejército con equipos de transmisiones se llegó a la conclusión de que la Torre Eiffel era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio, con lo cual la Torre Eiffel ya tenía un uso práctico que provocaría su amnistía y pararía los proyectos de "ejecución".

Si algo "hay que hacer" cuando se va a visitar Paris es sin duda subir a la Torre Eiffel, si bien existen diferentes modalidades de ascenso a la Torre Eiffel, ya que existen tres plantas distintas a las que podemos acceder, y dos modalidades distintas, en ascensor, la más cómoda, o bien subir andando, sin duda la forma más deportiva y sana (también la más económica) de subir a la Torre Eiffel.

Si Paris está considerada una de las ciudades más románticas del mundo, cenar en la Torre Eiffel con ese alguien especial  es el sumum del romanticismo. Ello es posible en cualquiera de los dos restaurantes de la Torre Eiffel, el Altitude 95, y el solo apto para los bolsillos más pudientes Jules Verne.





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