HISTORIAS E INVENTOS
Teatro Colon

Inaugurado el 25 de mayo de 1908, el Teatro Colón en Buenos Aires, Argentina, es considerado uno de los cinco teatros más grandes del mundo. El día de su inaguración se interpretó la Ópera Aida de Giuseppe Verdi.

A lo largo de su historia el Teatro Colón ha albergado grandes personajes como Arturo Toscanini, Herbert von Karajan, Gabriele Santini, Jane Bathori, Enrico Caruso, Maria Callas, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Ástor Piazzolla y Mercedes Sosa.

También es habitual escenario de espectáculos de ballet y, ocasionalmente, de actos oficiales y privados y de música popular. Su estatus artístico está arraigado de tal forma en el imaginario colectivo argentino que se saluda al grito de ¡Al Colón! a los triunfadores de las más diversas expresiones culturales.

Desde noviembre de 1989 el teatro es uno de los monumentos históricos nacionales.

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El Teatro Colon Hoy

Uno de los tantos maestros que pasaron por el Colón

El Teatro Colon Hoy
El edificio
La obra dio comienzo según el proyecto del arquitecto Francisco Tamburini, a cuyo inesperado fallecimiento entró en escena su más cercano colaborador y colega Víctor Meano, quien hubo de introducir algunas modificaciones en el proyecto original, que ya habían sido estudiadas por su autor. Refiriéndose a la arquitectura del nuevo teatro, Meano la definía de este modo: “Este género que no llamamos estilo por demasiado manierado, quisiera tener los caracteres del Renacimiento italiano, alternados con la distribución y solidez de detalle de la arquitectura alemana y la gracia, variedad y bizarría propias de la arquitectura francesa”. En esta dirección fue realizándose la obra hasta 1904, año en que otro infausto acontecimiento enlutó el teatro en ciernes: la muerte del arquitecto Meano, bajo cuya dirección la obra avanzaba firmemente en pos de las postreras etapas. La tragedia parecía acechar este proyecto, pues también había fallecido Ángel Ferrari, entusiasta empresario italiano, concesionario del nuevo Colón.
El eminente arquitecto belga Jules Dormal asumió entonces la responsabilidad de llevar a buen término la obra, en la que introdujo algunas modificaciones estructurales y dejó definitivamente impreso su sello en el estilo francés de la decoración. La imponente construcción resume las reglas y las tendencias arquitectónicas de la época. No podría darse síntesis más acabada del eclecticismo con que fue encarada la arquitectura del Teatro, en la que se ensamblan de manera tan natural, tan coherente, tan armoniosa estilos diversos, incluyendo en la fachada rasgos del neogriego. El exterior es imponente pero no grandioso. “Sin tener aspecto de masas colosales, demasiado severas, que solamente convienen a edificios destinados al culto político religioso –escribe Meano– él se presentará con aspecto simple y variado, alegre y majestuoso a la vez. Nuestro edificio tendrá el privilegio de indicar a primera vista su propio destino.”
El edificio está ubicado en el predio delimitado por las calles Libertad, Arturo Toscanini, Cerrito y Tucumán, entre la Plaza Lavalle y la Avda. 9 de Julio. El terreno sobre el cual está construido abarca 8.202 metros cuadrados, de los cuales 5.006 corresponden al edificio y 3.196 a dependencias bajo nivel de la calle Arturo Toscanini. La superficie total cubierta del edificio es de 37.884 metros cuadrados.
Las fachadas están divididas en tres órdenes arquitectónicos. El primero, que corresponde a la base, es de 8,50 metros de altura; el segundo mide 9,20 metros, y el tercero es de 5,50 metros. Por encima de las terrazas se destaca un elegante techo a dos aguas. Es un conjunto armónico y con excelente perspectiva que puede apreciarse a distancia, desde la Avda. 9 de Julio.
Distintos accesos facilitan el tránsito de los espectadores. Por la entrada principal, sobre la calle Libertad, se ingresa a la platea y a los palcos. Por Arturo Toscanini, a los niveles de cazuela y tertulia, y por Tucumán a galería y paraíso. Dos importantes marquesinas fueron colocadas después de su inauguración; una en la entrada de Libertad y otra en la de Cerrito. Esta última destinada al ingreso de los artistas y del personal.
En la construcción –exquisitamente decorada– se conjugan elementos del Renacimiento italiano. Basamentos sobrios, bien definidos, semejantes al orden ático-griego que constan de planta baja y primer piso; intercolumnios monumentales –con capiteles jónicos y corintios– y sus multiformes variantes unifican los pisos segundo y tercero; los vanos y aberturas están tratados con arcos, arquitrabes y molduras del más rico diseño. No se puede hablar de un estilo definido, sino de un estilo ecléctico que fue propio de la construcción de principios del siglo XX.
La sala, en forma de herradura, cumple con las normas más severas del teatro clásico italiano y francés. La excelencia de la acústica ha sido objeto de reconocimiento internacional.
La planta está bordeada de palcos hasta el tercer piso. La herradura tiene 29,25 metros de diámetro menor, 32,65 metros de diámetro mayor y 28 metros de altura. Tiene una capacidad total de 2.478 localidades, pero también pueden presenciar los espectáculos alrededor de 500 personas de pie.
Las localidades de Cazuela se ubican en el 4º piso, las de Tertulia en el 5º, las de Galería en el 6º, y las correspondientes a Paraíso en el 7º piso. Esta disposición característica de la época en que fue construido, ha sido trabajada artísticamente para que el aspecto visual de la sala se valorice por la armonía, el buen gusto de los adornos empleados y la coloración lograda en todos los detalles.
En cuanto al color, toda la sala está tratada con el mismo criterio, utilizando tonos cálidos derivados del rojo y del dorado. La alfombra y el tapizado de las butacas son de terciopelo “sangre de dragón”. A partir de la Tertulia se desarrolla un intercolumnio que continúa la herradura de la planta para sostener la bóveda circular central. En ella está ubicada una magnífica araña de siete metros de diámetro, con 700 lámparas eléctricas, construida en bronce bruñido, que puede ser descendida –para su reparación o su limpieza– hasta el piso de la platea, mediante un sistema mecánico. La araña fue construida en Francia a fines del siglo XIX, y está considerada una magnífica obra de cincelado. Los palcos son abiertos, a la usanza francesa, disposición que permite una mayor visibilidad aún desde un segundo plano. La platea tiene una suave pendiente, y el piso puede levantarse mediante un sistema de ascensores mecánicos. Si se quitan las butacas se puede transformar el recinto en un gran salón.
En el nivel de la platea se encuentran los palcos llamados Baignoires. Estos diez palcos tienen la particularidad de estar cerrados con rejas de bronce, y estaban destinados para los espectadores que guardaban luto o que por alguna otra razón no querían ser vistos por los demás concurrentes. Ya no se usan, y algunos han sido asignados como cabina de sonido para las transmisiones de radio.
Espesos cortinados de terciopelo colorado cubren las entradas a la sala y armonizan con los de los palcos, trabajados en seda natural francesa, de un tono rosado, bordados en la parte exterior y forrados en amarillo oro.
Todos los pisos de la sala están iluminados con artísticos brazos de bronce bruñido y tulipas que forman ramos. Esta cálida luz dorada destaca el resto de la decoración y crea un clima de agradable intimidad.
Sitio web del Teatro Colon
http://www.teatrocolon.org.ar