Se conoce como Grito de Alcorta a la rebelión agraria que sacudió el sur de la provincia argentina de Santa Fe y se extendió por toda la región pampeana, con centro en la ciudad de Alcorta, y que marcó la irrupción de los chacareros en la política nacional del siglo XX, dando origen además a su organización gremial representativa, la Federación Agraria Argentina.
El siglo transcurrido desde la Revolución de Mayo había modificado sustancialmente las estructuras heredadas de la Colonia y la generación del 88 una vez lograda la inserción de nuestra economía en la división internacional del trabajo de los finales del siglo XIX, disfrutaba de una opulencia similar a la de las clases dirigentes europeas, de la que se hallaban sistemáticamente excluídas las mayorías nacionales.
El "gobernar es poblar" se expresaba en la llegada de más de tres millones de inmigrantes dedicados en gran parte a la agricultura, que llevaron la frontera agrícola de 2.100.000 ha. en 1888 a 20.000.000 en 1912.
Pero esta gigantesca incorporación de mano de obra se realizó a través de leoninos contratos de arrendamientos quedando la propiedad en manos de la oligarquía terrateniente que la había recibido de quienes habían gobernado el país desde la independencia a la conquista del desierto, más allá de algunos intentos válidos pero insuficientes de colonización expresados en la enfiteusis de Rivadavia y en proyectos y leyes de los presidentes Sarmiento y Avellaneda.
Estos contratos, verdaderos rosarios de explotación, se fundaban en un desmesurado costo del arrendamiento, la obligación de comprar los insumos y herramientas a los arrendadores a precios exorbitantes y de venderles lo producido a valores muy inferiores de los que realmente poseían.
Por más que se trabajara de sol a sol, los esfuerzos no alcanzaban ni para dar un mínimo de dignidad a las familias que llegadas desde una Europa desangrada por interminables guerras, venían con la ilusión de construir un futuro próspero.
Una sucesión de malas cosechas, había dejado a los agricultores en una situación muy sensible pero fue la formidable cosecha de 1912 la que motivó el repentino salto de conciencia, al comprobarse que a pesar de ella, luego de pagar las ingentes deudas nada quedaba en los bolsillos de los chacareros.
Cuando la huelga estalló en la Sociedad Italiana de Alcorta el 25 de junio y rápidamente se propagó en toda la región paralizando a más de 100.000 agricultores, perseguía la modificación de los contratos de arrendamientos, hecho que luego de una larga lucha se consiguió y que el Dr. Francisco Netri pagó con su vida al caer ante las balas de la oligarquía asesina, pero en si llevaba el germen de solicitar un lugar en la sociedad que los había convocado y que ahora le cerraba las puertas al progreso y al desarrollo.
El resultado directo fue la fundación de la Federación Agraria Argentina que se constituyó en la herramienta de los pequeños y medianos productores con la cual lucharon para mejorar sus condiciones de vida y acceder a la propiedad de la tierra.
Y si bien el Grito de Alcorta no logró modificar de raíz la estructura agraria, creó las condiciones para que los gobiernos populares que a partir de 1916 llegaron al poder, cada dictadura militar produjo un nítido retroceso, permitieran una gradual democratizaciín de la propiedad y el acceso de miles de agricultores a su porción de tierra que le dieron el paisaje a toda una región y fueron el motor del desarrollo y el progreso en el siglo XX de nuestro país.
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