Matando el aburrimiento
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Frases de Domingo Faustino Sarmiento

¡bárbaros! las ideas no se matan.

Era el que más sabia. . . Pero el que menos entendía.

El detalle de una batalla lo da el que triunfa.

Toda la historia de los progresos humanos es la simple imitación del genio.

Lo escrito permanece.

Todos los problemas son problemas de educación.

La ignorancia es atrevida.

Los discípulos son la mejor biografía del maestro.

Escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento.

Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización.

Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.

Cuando los hombres honrados se van a su casa, los pillos entran en la de gobierno.

El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño.

Es la práctica de todos los tiranos apoyarse en un sentimiento natural, pero irreflexivo, de los pueblos, para dominarlos.

Fui nombrado presidente de la República, y no de mis amigos.

Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela.

Los pueblos no tienen un carácter activo en los sucesos. Sufren, pagan y esperan.

No está prohibido que un hermano del presidente fuese ministro, pero la decencia lo impide.

Domingo Faustino Sarmiento (Nació en San Juan, Argentina; 15 de febrero de 1811 – † Asunción del Paraguay; 11 de septiembre de 1888) fue un político, filósofo, pedagogo, escritor, docente, periodista, estadista y militar argentino; gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864 y presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874.

Se destacó tanto por su laboriosa lucha en la educación pública como a contribuir al progreso científico y cultural de su país. En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro al 11 de septiembre en homenaje a su fallecimiento.