Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.

Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.

La riqueza es la cosa que más honran los hombres y la fuente del más grande poder.

No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.

El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.

En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría.

El mejor adorno de una mujer lo constituye el silencio y la modestia.

Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección.

Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.

El proceso cultural es un proceso de domesticación que no puede llevarse a cabo sin rebeldía por parte de la naturaleza animal, ansiosa de libertad.

Vivir consiste en construir futuros recuerdos.

Yo escribo, porque si no me hubiera muerto, para buscar el sentimiento de la existencia.

Para ser humilde se necesita grandeza.

Lo he dicho en otras oportunidades y lo reafirmo: la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación.

Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.

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