Matando el aburrimiento
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Frases de Ernesto Sábato

Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.

Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.

La riqueza es la cosa que más honran los hombres y la fuente del más grande poder.

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No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.

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El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.

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En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría.

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El mejor adorno de una mujer lo constituye el silencio y la modestia.

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Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección.

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Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

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La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.

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El proceso cultural es un proceso de domesticación que no puede llevarse a cabo sin rebeldía por parte de la naturaleza animal, ansiosa de libertad.

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Vivir consiste en construir futuros recuerdos.

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Yo escribo, porque si no me hubiera muerto, para buscar el sentimiento de la existencia.

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Para ser humilde se necesita grandeza.

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Lo he dicho en otras oportunidades y lo reafirmo: la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación.

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Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.

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Ernesto Sabato (pronunciado «Sábato» y escrito generalmente con tilde, aunque él no la ponía) (Rojas, Provincia de Buenos Aires, 24 de junio de 1911 - Santos Lugares, 30 de abril de 2011 ) fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Escribió tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador, e innumerables ensayos sobre la condición humana.